La desocupación en México se situó en 2.6 % durante octubre de 2025, de acuerdo con cifras del INEGI. Aunque este porcentaje es menor al registrado en septiembre (3 %), representa un ligero aumento respecto al mismo mes de 2024 (2.5 %) y equivale a aproximadamente 1.6 millones de personas en desempleo.
Sin embargo, el aparente buen dato en desempleo oculta una creciente precariedad: la tasa de informalidad ascendió a 55.7 % del empleo total, lo que implica que más de la mitad de los ocupados trabajan en condiciones informales, sin prestaciones sociales ni seguridad laboral.
Según el informe, la población económicamente activa (PEA) fue de 62.5 millones de personas, lo que representa un aumento de 1.1 millones respecto a octubre de 2024. La población ocupada sumó 60.9 millones, un millón más que en el mismo periodo del año anterior.
Por otro lado, la subocupación —personas que tienen empleo pero lesionan por falta de horas o ingresos insuficientes— descendió a 7.5 % de los ocupados, frente al 9.4 % del año previo. Aun así, la precariedad laboral persiste como elemento estructural del mercado de trabajo.
El contraste entre una tasa de desempleo relativamente baja y un aumento en la informalidad pone en evidencia los retos de fondo del mercado laboral mexicano, en particular en materia de calidad del empleo, protección social y formalización.