El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa la realización de una nueva cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, durante el otoño de 2026, en un intento por reactivar el diálogo bilateral y alcanzar avances en uno de los temas más complejos de la política internacional: la desnuclearización de la península coreana.
De acuerdo con reportes publicados por medios estadounidenses, el mandatario ha sostenido conversaciones privadas con sus asesores sobre la posibilidad de concretar el encuentro durante una próxima gira por Asia. La reunión podría coincidir con la celebración del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), previsto para noviembre en Shenzhen, China.
La eventual cumbre representaría un nuevo esfuerzo de Trump por retomar la relación directa que mantuvo con Kim Jong-un durante su primer mandato presidencial, cuando ambos líderes sostuvieron encuentros históricos que colocaron a Corea del Norte en el centro de la agenda diplomática mundial.
Según versiones citadas por funcionarios estadounidenses, el interés del mandatario radica en obtener avances significativos en materia de política exterior y reabrir canales de negociación con Pyongyang, luego de que anteriores intentos de alcanzar acuerdos definitivos sobre el programa nuclear norcoreano concluyeran sin resultados concretos.
El tema volvió a cobrar relevancia después de que Trump anunciara recientemente una reducción en la escala de los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur, al considerar que dichas maniobras envían señales negativas a Corea del Norte y dificultan el acercamiento diplomático.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente aseguró que mantiene comunicación con Kim Jong-un y afirmó que los intercambios recientes han sido positivos. Sin embargo, evitó ofrecer detalles sobre el contenido de los mensajes o sobre posibles acuerdos en discusión.
La relación entre ambos líderes marcó una etapa inédita en la diplomacia internacional. Entre 2018 y 2019 sostuvieron tres encuentros de alto nivel con el objetivo de reducir tensiones y avanzar hacia la desnuclearización de Corea del Norte. No obstante, las conversaciones se estancaron debido a desacuerdos sobre el levantamiento de sanciones económicas y el alcance del desarme nuclear.
Desde entonces, Corea del Norte ha fortalecido sus vínculos con Rusia y ha continuado desarrollando capacidades militares, mientras que Washington mantiene su política de presión mediante sanciones y cooperación estratégica con Corea del Sur y Japón.
La posibilidad de una nueva cumbre genera expectativas sobre un eventual reinicio de las negociaciones, aunque analistas internacionales consideran que persisten importantes diferencias entre ambas partes para alcanzar un acuerdo duradero.