El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una acción ejecutiva para garantizar el pago a los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), luego de que un acuerdo legislativo para financiar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se estancara en el Congreso. La medida busca reducir las largas filas en los principales aeropuertos del país, afectadas por el cierre parcial del gobierno que ya suma 42 días.
En el memorándum, Trump señaló que la situación constituye una emergencia que compromete la seguridad nacional y autorizó el uso de fondos vinculados a las operaciones de la TSA para cubrir los pagos. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó que los empleados comenzarán a recibir sus cheques a partir del lunes.
La decisión se produjo después de que los republicanos de la Cámara de Representantes rechazaran un proyecto de ley aprobado por el Senado para financiar gran parte del DHS, argumentando que no incluía recursos para el Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) ni para la Patrulla Fronteriza. El presidente de la cámara baja, Mike Johnson, calificó la propuesta del Senado como “una broma” y anunció que impulsarán una medida alternativa para extender el financiamiento hasta el 22 de mayo.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, respondió que la resolución de 60 días planteada por la Cámara de Representantes está “muerta al llegar al Senado”, lo que prolonga la incertidumbre sobre el futuro del cierre. Mientras tanto, miles de trabajadores federales continúan enfrentando dificultades económicas y los aeropuertos siguen congestionados por la falta de personal.
Trump defendió su orden ejecutiva como una forma de poner fin al “caos en los aeropuertos” y recordó que en cierres anteriores había tomado medidas similares para garantizar el pago a las tropas militares. Sin embargo, el estancamiento político mantiene en suspenso la reapertura total del DHS y la resolución del conflicto presupuestal.