La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió suspender temporalmente los planes para ejecutar ataques aéreos contra organizaciones criminales que operan en México, de acuerdo con información publicada por The New York Times.
Según fuentes citadas por el diario estadounidense, la estrategia militar fue detenida por el momento debido a las acciones emprendidas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en el combate a los grupos delictivos y al fortalecimiento de la colaboración en materia de seguridad entre ambos países.
La publicación señala que funcionarios estadounidenses y mexicanos confirmaron que la posibilidad de realizar operaciones aéreas dentro del territorio mexicano quedó congelada mientras continúan los esfuerzos conjuntos contra el narcotráfico. Durante los primeros meses de su mandato, Trump había planteado en diversas ocasiones la opción de emplear medidas militares directas contra los cárteles, incluyendo incursiones y bombardeos selectivos.
No obstante, la postura de Washington habría cambiado ante los resultados obtenidos por las autoridades mexicanas en acciones contra el crimen organizado. El diario destaca que la relación bilateral en materia de seguridad registra una etapa de mayor coordinación, con una cooperación más estrecha entre agencias estadounidenses y corporaciones mexicanas.
De acuerdo con el reporte, ambos gobiernos han fortalecido el intercambio de inteligencia y la ejecución de operativos conjuntos. Parte de esta colaboración incluye la integración de elementos mexicanos a unidades especializadas capacitadas y evaluadas por autoridades estadounidenses para apoyar el combate a objetivos prioritarios vinculados con el narcotráfico.
El informe también refiere que la Secretaría de Marina participa en la intercepción de embarcaciones relacionadas con actividades ilícitas detectadas por agencias estadounidenses en áreas cercanas a aguas mexicanas.
La administración de Claudia Sheinbaum ha sostenido que la cooperación con Estados Unidos se mantiene bajo principios de respeto a la soberanía nacional, integridad territorial, confianza mutua, responsabilidad compartida y ausencia de subordinación.
El fortalecimiento de la coordinación bilateral ha coincidido con una disminución de los cruces fronterizos irregulares y una reducción en el tráfico de fentanilo, factores que han contribuido a modificar la estrategia inicial planteada por el gobierno estadounidense frente a los cárteles mexicanos.