El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para incrementar del 25 % al 35 % los aranceles a productos de origen canadiense que no están incluidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA). La medida entró en vigor el 1 de agosto y forma parte de una estrategia más amplia contra el tráfico de drogas sintéticas, en particular el fentanilo.
La Casa Blanca justificó la decisión al señalar que Canadá no ha colaborado suficientemente para frenar el flujo de opioides hacia territorio estadounidense. Además, se acusó a ese país de responder con medidas hostiles en lugar de apoyar las iniciativas conjuntas. Como parte del argumento, se indicó que grupos del crimen organizado estarían operando laboratorios de drogas en territorio canadiense.
Los sectores más afectados por el nuevo arancel incluyen madera, acero, aluminio y automóviles. Los bienes que sí cumplen con los criterios del tratado comercial seguirán estando exentos de este aumento. Asimismo, se estableció un arancel del 40 % para productos que intenten evadir la medida a través de terceros países.
Ante esta decisión, el gobierno canadiense expresó su rechazo, destacando que representa una porción mínima del tráfico de fentanilo en Estados Unidos. Además, aseguró que continuará protegiendo su industria, buscando nuevos mercados y reforzando su competitividad.
En contraste con Canadá, México recibió una prórroga de 90 días que le permite mantener temporalmente sus aranceles en 25 %. Esta extensión fue el resultado de un acuerdo directo entre los gobiernos de ambos países, lo que evidencia una diferencia en el trato recibido por parte de Estados Unidos.
La medida forma parte de una política arancelaria global más amplia que afecta a cerca de 70 países, con tasas que oscilan entre el 10 % y el 41 %. Canadá se encuentra entre las naciones más afectadas por esta estrategia comercial.
Se prevé que este aumento de aranceles tenga un impacto negativo en la economía canadiense, dada su alta dependencia del mercado estadounidense. Además, se anticipan posibles efectos en las cadenas de suministro y en el empleo del sector industrial. Especialistas advierten que esta nueva ola de restricciones comerciales podría provocar una mayor incertidumbre económica a nivel mundial.