Qué complicado se ha vuelto escuchar al presidente Trump, las confrontaciones, amenazas y ofensas no son sencillas de asimilar. Sólo basta detenernos en su discurso del martes pasado en la base militar de Quántico.
Ante la plana mayor de la milicia, incluso del secretario, Pete Hegseth, el mandatario señaló…” Estados Unidos está bajo una invasión desde dentro” y sugirió usar a ciudades del país como “campos de entrenamiento” militar.
Trump defendió el despliegue de los elementos de la Guardia Nacional en ciudades e incluso estados gobernados por los demócratas que, según él, están dominadas por la violencia, aunque las cifras oficiales indican lo contrario…” deberíamos usar algunas de esas peligrosas ciudades como campos de militares de entrenamiento”.
La verdad no debemos minimizar o normalizar las amenazas presidenciales…” son lugares muy inseguros y vamos a ponerlos en orden uno por uno, va a ser muy importante para algunas de las personas que se encuentran en esta sala. Eso también es una guerra. Es una guerra interna”.
El uso de la palabra guerra, siempre alarma, Trump, bien que lo sabe, pero también es cierto que es una acción cada día más frecuente del inquilino de la Casa Blanca.
Donald Trump consciente y sabedor del auditorio que lo escucharía y del impacto que causarían sus palabras pronunció lentamente la frase…” estamos en una guerra interna”.
Los altos mandos militares fueron convocados a Quántico no sólo por el secretario sino por el mismo presidente para presentarles como concibe el futuro inmediato de las Fuerzas Armadas.
Los militares primero escucharon a Hegseth…” Estados Unidos tendrá un ejército compuesto por guerreros y no defensores en donde las barbas y las melenas estarán prohibidas y en el que, se acabarán los esfuerzos y vamos a fomentar la diversidad y la corrección política necesaria en estos momentos”.
Trump ha desplegado a la Guardia Nacional en ciudades como: Los Angéles, Washington y Portland.
«Le dije a Pete que deberíamos usar algunas de estas peligrosas ciudades como campos de entrenamiento para nuestro ejército» dijo Trump.
Los gobernadores demócratas de esos estados han puesto el grito en el cielo y algunos alcaldes se han negado explícitamente a colaborar.
Ese desembarco de tropas armadas y en ropa de combate, poco común en Estados Unidos, ha sido también objeto de demandas ante la justicia.
El presidente trazó los pasos militares por venir…” juntos, en los próximos años, vamos a transformar a nuestras fuerzas armadas en algo más fuerte, más recio, más rápido”. El cómo no fue explicado sólo la meta a llegar.
Desde el regreso de Trump, varios oficiales militares estadounidenses fueron empujados a dejar sus cargos y algunos más despedidos como el jefe del Estado Mayor, Charles Brown, sin que mediara explicación alguna.
@ncar7