“Maduro no es buen ejemplo para un gobierno en estreno”

“Maduro no es buen ejemplo para un gobierno en estreno”

MARTHA COTORET

Antonio Ledezma ha vivido en carne propia lo que es la persecución del régimen chavista. Estuvo dos años preso, primero en las mazmorras castrenses de Ramo Verde, un reclusorio que debería estar reservado sólo para militares; y luego bajo arresto domiciliario. Ahora, desde México, donde participó en el Consejo Empresarial de América Latina, el exalcalde Metropolitano de Caracas llama a los pueblos del mundo a no seguir la corriente del socialismo del siglo XXI, un modelo que, según él, ha fracasado en Ecuador, Nicaragua, Argentina, Brasil y, por supuesto, Venezuela. "El populismo es un maleficio y el pueblo de México es tan católico, tan lleno de buenas costumbres que debería ponerle cruces al diablo del populismo para espantarlo porque es tóxico. El populismo se aprovecha de la buena fe de la gente, hace uso indebido de las virtudes de la democracia para llevar al poder a dirigentes mesiánicos", afirma en entrevista para ContraRéplica.

El presidente Nicolás Maduro es uno de los mandatarios convocados a la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México ¿está de acuerdo con esta invitación?

El socialismo del siglo XXI ha sido un fracaso. Viene de fracasar en Ecuador, en Nicaragua, en Venezuela, en Brasil… Por algo será que los presidentes de Chile, Argentina, Perú, Paraguay, Panamá, Colombia y Brasil no han invitado a Maduro a su toma de posesión y por algo fue que la presencia de Maduro en la Cumbre de las Américas generó una tormenta y terminó siendo rechazado por prácticamente todos los países.

▶ Maduro representa el crimen organizado, Maduro no es buena compañía ni buen ejemplo para ningún gobierno y mucho menos para un gobierno que está por estrenarse.

Yo no veo cómo puede encajar Maduro en una ceremonia de un hombre en la que el pueblo mexicano ha posado su confianza y ha creado grandes expectativas.

¿Qué debe aprender México de la experiencia venezolana?

El populismo es un maleficio y el pueblo de México es tan católico, tan lleno de buenas costumbres que debería ponerle cruces al diablo del populismo para espantarlo porque es tóxico. El populismo se aprovecha de la buena fe de la gente, hace uso indebido de las virtudes de la democracia para llevar al poder a dirigentes mesiánicos; son muy hábiles para usar los medios de comunicación e inescrupulosos para hacer falsas promesas, pero después lo que dejan es desastre. Cualquier movimiento que se precie de ser izquierdista debe sentir vergüenza de Maduro, él es una raya (bochorno) para los movimientos de izquierda internacionales.

El fin de semana hubo un foro de la izquierda mexicana en el que culpaban al imperio, los medios y a la guerra económica de los males de Venezuela ¿eso es cierto?

No hay ninguna campaña mediática ni ninguna guerra económica ni tampoco la crisis es causa de la caída de los precios del petróleo. La recesión y el desabastecimiento comenzó en 2014 cuando los precios del barril de petróleo estaban entre 90 y 100 dólares. La crisis es resultado de la mala política, la mala administración, la falta de proyectos.

Entonces, ¿qué fue lo que llevó a Venezuela, el país con la mayor cantidad de reservas probadas de petróleo, a la actual crisis económica, social, política y humanitaria?

Toda esta calamidad, la crisis financiera, con su inmenso hueco deficitario, la devaluación incontrolada, el desabastecimiento y el gasto parasitario, son consecuencia del modelo anacrónico impuesto por la dupla Chávez-Maduro. Todos estos desequilibrios aparecieron aún en tiempos de bonanza petrolera, porque estaban a la vista antes de que se precipitara en caída libre la cotización del crudo. Es ese modelo cavernícola y el desmantelamiento de las instituciones, el arrase del Estado de derecho lo que ha ocasionado esta catástrofe generalizada.

Bastan como prueba las confesiones, a destiempo, del gurú economista de la revolución, el exministro Jorge Giordani, quien relató cómo comprometieron las finanzas públicas de forma impúdica para apalancar gastos incontrolados en tiempos de campañas electorales.

Pusieron en marcha los vetustos controles de precio y de cambio, y resulta que Venezuela tiene la amenaza de más de 40 millones por ciento de inflación, zarandeada por una hiperinflación, y una devaluación que ha destruido el cono monetario.

¿Hay forma de detener la crisis humanitaria en Venezuela?

Sí, saliendo de Maduro y su camarilla, él es el obstáculo entre la miseria y el progreso que buscamos.

▶ Ahora, una vez liberada Venezuela habrá que renegociar la deuda pública. Ya hay trazos que ayudarán a caminar con buen pie en ese sentido.

Eso permitirá conseguir fondos frescos que rayan en 80 mil millones de dólares y donaciones contra planes específicos de gobiernos solidarios con la causa humanitaria venezolana.

¿Eso será suficiente?

Hay otros capitales como los que habrá que repatriar y los que será necesario y posible rescatar.

¿A qué se refiere con los “capitales a rescatar”?

Son los fondos relacionados con negocios sucios, los robos con operaciones fraudulentas, con los bonos, notas estructuradas, dólares preferenciales, compras fantasmas o con sobreprecios. Esos dineros hay que seguir detectándolos y rescatarlos para financiar los planes de reconstrucción del país. Nada más con rescatar lo que está en Andorra y en Suiza, se financiaría un plan de rescate agrícola y pecuario.

El Tribunal Supremo de Justicia condenó a Maduro a 18 años de prisión. Sin embargo, a pesar de ser la una Corte legítima, el presidente venezolano sigue en el cargo ¿qué tiene que pasar para que haya una verdadera justicia?

No prosperan esas sentencias porque en Venezuela impera una tiranía, que no respeta la Constitución ni las leyes vigentes, no hay separación de poderes, por eso el sistema judicial es simplemente una red de jueces que Maduro controla a su antojo. La única manera de hacer cumplir esa sentencia es con apoyo de una intervención humanitaria al mismo tiempo en que se desarrolle una rebelión popular dentro del país y que la Fuerza Armada se pongan a derecho haciendo cumplir la Carta Magna.

¿Cuál es el plan de la oposición venezolana para derrotar a la dictadura?

Luchar sin tregua, porque estamos ante una hora en que el destino coloca a los venezolanos en la encrucijada de rendirse o de luchar, de resignarse o de declararse en desobediencia civil, para movilizarse con las banderas de la dignidad que no dejaremos manchar por esta dictadura oprobiosa que tiene paralizado a nuestro país.



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