Todos sabemos que la posición del Partido Verde Ecologista en San Luis Potosí es competir sin alianzas, al menos con Morena. Ellos, efectivamente, harán válido el uso de sus estatutos para definir a su candidato en la carrera por la gubernatura de esa entidad. Afrontar esa encomienda, por supuesto, conlleva un trabajo de organización y buena planeación que, desde hace meses, se opera en todos los rincones. De hecho, el PVEM está esperando el momento oportuno para presentar ante los medios a quien será su abanderada.
Primero que nada, el Partido del Tucán se asegurará de que esto se lleve a cabo ante la presencia de una multitud. Aunque muchos aseguran que el escenario está diseñado para la senadora de la República, Ruth González, lo cierto es que ella, desde hace tiempo, ha construido una enorme columna vertebral que sabe operar en territorio y, desde luego, sabe construir.
Aunque la última palabra la tendrá la dirigencia nacional del Verde, todas las direcciones apuntan a la causa de Ruth González. Sé que tratarán de manchar su imagen con un tema de nepotismo que, para propios y extraños, está más que superado, porque no hay ningún indicio de influyentismo, especialmente cuando muchos participantes estarán sujetos a un mecanismo de elección. Pareciera, como dice un viejo proverbio, que la candidatura está hecha a la medida de la legisladora. Hay quienes comparten esa concepción por el reacomodo de fuerzas. De hecho, la encuesta que publicó Reforma da cuenta de ello.
Siendo así, no podemos desplazar la discusión hacia otros perfiles que, como muestra de unidad, ya preparan un consenso para entregarle la estafeta a Ruth. Al comprender el margen tan holgado con el que compiten, evidentemente darán un impulso para fortalecer el triunfo inexorable que, con contundencia, divulgó el periódico nacional Reforma.
Podemos decir que, en términos políticos, el Verde tiene el control de la transición. De acuerdo con los datos de la encuesta, el 43 % de la población se inclina por la continuidad. Muy por debajo —en el segundo sitio— se ubica Morena con el 23 %. Con esto, además de asegurar el triunfo que se avecina, el PVEM se llevaría la mayoría de los distritos locales y federales, así como los principales ayuntamientos.
La manera en que podemos interpretar esta encuesta —ya desmenuzando los posibles escenarios— sirve para comprender la magnitud, pero también lo difícil que será para cualquier fuerza encarar el amplio dominio que ha forjado el partido del Tucán.
Algunos cálculos internos, que se manejan al más alto nivel político, coinciden con los números que divulgó la encuesta de Reforma. Es demasiada la ventaja con la que comienza el Partido Verde Ecologista en la previa de una carrera por la gubernatura.
Sé que las elecciones se juegan y se ganan con votos; sin embargo, también es cierto que, cuando se conjugan todos los elementos a favor, es más sencillo sacar conclusiones. Quien más ha contribuido para tener los méritos suficientes para ganar, sin duda, ha sido el Partido Verde. Ellos, bajo la tutela de Ricardo Gallardo, han sabido capitalizar cada uno de los votos. Hablamos, en gran medida, de la atención a las demandas ciudadanas.
Basta con ver la metodología de Gobernarte, del mes de agosto. Él, con más del 70 % de aprobación, registró el primer lugar del escalafón de mandatarios de México. Al procesar esta información, con números contundentes, no hay nadie que le pueda pisar los talones al PVEM. De hecho, no hay ninguna posibilidad de que alguna fuerza desplace al Verde ahora que está en lo más alto de la cima. Esa apoteosis bastará para doblegar a todos aquellos que se enfrenten al reflejo claro de la realidad que reina en San Luis Potosí. Es sencillo: Ruth González, como lo han descrito los porcentajes, acaricia la silla del Ejecutivo estatal de uno de los puntos más cruciales de México.