Todo un éxito resultó ser la presencia del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch por Argentina donde participó, como enviado de México en la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas y sostuvo reuniones muy importantes y de alto nivel.
De lo más destacado de este encuentro, fue el trato que le dio el director de la DEA, Terry Cole al funcionario mexicano; lo llamó “amigo de Estados Unidos” y reconoció su trabajo, siempre en el ámbito de la seguridad.
Lo anterior se dio en momentos en que la relación México-Estados Unidos atraviesa por un momento complicado, sobre todo por la carta que Andy López Beltrán le envió al presidente Donald Trump, en la que hizo severas críticas a su administración y le exigió la renuncia del poderoso secretario de Estado Marco Rubio y del subsecretario Christopher Landau y luego, personificarse como la soberanía de nuestro país.
La estancia del titular de la SSPC por tierras argentinas tuvo lugar en momentos en que se decidió finalmente, la deportación de Fernando Farías Laguna, involucrado en el tema del huachicol fiscal.
Como se sabe, además, García Harfuch viajó al país cuyo presidente es Javier Milei, considerado un gobierno de derecha que tiene abismales diferencias con el gobierno de México.
Hay un factor digno de considerar, ya a lo interno y es que el secretario de Seguridad nunca ha sido bien recibido en el partido Morena, especialmente por parte de los llamados duros, que no le perdonan que sea el nieto del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz.
Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño lo rechazó siempre. Posteriormente, cuando García Harfuch contendió por la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, precisamente los duros le hicieron el trabajo sucio a la actual jefa del gobierno capitalino, Clara Brugada Molina y por ende, censuraron al secretario de Seguridad Pública.
Uno de los objetivos del tabasqueño era llevar a su hijo Andy López Beltrán a la jefatura del Gobierno de la CDMX, primero, para de ahí perfilarlo a la presidencia de la República, en el 2030, pero al comprobar el poco o más bien nulo arrastre de López Beltrán, quien solo se acoge al nombre de su padre, esos sueños se vinieron por tierra y se tuvo que conformar con una diputación federal por el distrito VI de Tabasco.
Finalmente, el hecho de que García Harfuch, -a quien las circunstancias se acomodan a su favor-, haya sido tan bien recibido por el gobierno de Estados Unidos allá en Argentina, puede ser el eslabón que tanto necesitan en Palacio Nacional para tratar de mejorar la relación entre nuestro país y el poderoso vecino del norte.
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