Hay crisis que estallan en las calles y hay otras que avanzan en silencio, expulsando familias de sus hogares sin que el gobierno de México parezca darse por enterado. El desplazamiento interno de más de 390 mil personas, provocado por la violencia pertenece a esta segunda categoría: la tragedia de quienes huyen de su casa.
Detrás de cada cifra hay una familia que cerró la puerta de su casa, abandonó sus tierras y emprendió una huida dentro de su propio país. Una crisis que se agudiza mientras la discusión pública se concentra en estadísticas de homicidios, operativos, detenciones y disputas políticas.
El Observatorio de Desplazamiento Interno contabilizó en 2025 más 390 mil personas desplazadas internamente, cifra que incluye desplazamientos asociados a violencia y otros conflictos, además de otros factores climáticos y laborales registrados por el organismo.
No es una cifra menor. Es el equivalente a una ciudad entera obligada a cambiar de vida. Y lo más grave es que ni siquiera conocemos la dimensión completa del problema. México carece de un sistema nacional sólido y sistemático para registrar a las personas desplazadas por la violencia.
El informe “Travesías Forzadas: desplazamiento interno en México 2024”, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, documentó al menos 15 mil 795 personas desplazadas internas en 73 eventos ocurridos durante 2025 en 11 estados del país.
El estudio identificó que el 83% de los desplazamientos estuvieron relacionados con violencia vinculada a la criminalidad organizada, mientras que entidades como Sinaloa, Chihuahua y Michoacán concentraron la mayor cantidad de casos.
Guerrero, recientemente se colocó a la cabeza de ésta crisis, la población de 19 comunidades afectadas por la violencia en los municipios de Atlixtac, Chilapa de Álvarez,Olinalá y Zapotitlán de Tablas, obligó al gobierno federal a brindarles atención a través del Plan Maestro para la Montaña Alta y Baja de Guerrero.
Sin duda, Los porcentajes deberían provocar algo más que preocupación: deberían provocar vergüenza institucional. Porque nadie deja su casa, su parcela, su negocio, su escuela o su comunidad por gusto, sino cuando las amenazas, la extorsión, los secuestros, los asesinatos y los enfrentamientos convierten la vida cotidiana en un desafío por sobrevivir.
Drones, extorsión y miedo, definen la nueva geografía del desplazamiento en México. La incorporación de nuevas tecnologías a la violencia criminal, forman parte de los mecanismos utilizados para atacar comunidades y sembrar terror.
Imagine que vive en Zacatecas, Sinaloa, Michoacán, Guanajuato, Chihuahua, Chiapas y Guerrero, entidades controladas por el narcotráfico, y tuviera unas horas para huir y salvar su vida. ¿Qué se llevaría? La ley del miedo se ha impuesto y transformado al país.
Así las cosas, el desplazamiento es, en esencia, la derrota del Estado frente a quienes consiguen imponer su ley mediante el terror.
@guillegomora