Todos sabemos lo difícil que es concentrarse en clase y participar en el aprendizaje cuando se tiene hambre, tener una buena alimentación es muy importante para todo el mundo, pero especialmente para quienes su energía se dirige en específico a estudiar.
Estudios como el realizado por el V Observatorio Nestlé sobre Hábitos Nutricionales y Estilos de Vida de las Familias, muestran la relación directa entre alimentación y rendimiento escolar, y explican que el porcentaje de “excelentes” en aquellos niños que siguen una dieta equilibrada es un 14% superior al de aquellos que no lo hacen. Además, de que estos estudiantes se muestran significativamente más satisfechos con sus deberes, sus notas y al 84% de ellos no les cuesta ir a clase. Además de que, para muchos niños y jóvenes una comida en la escuela puede ser el único alimento que ingieren en todo el día y puede ser un importante incentivo para que las familias envíen y mantengan a los niños y niñas en la escuela.
Esto, nos lleva a revisar el último Informe Sobre el Estado de la Alimentación Escolar en el Mundo para el 2022, realizado por el Programa Mundial de Alimentos, que da a conocer el panorama global del estado de los programas de alimentación escolar en todo el mundo, enmarcándolo en una cifra que debe doler y alertar a todos, ya que informa que 349 millones de personas de 79 países avanzan hacia la inanición, incluidos 153 millones de niños y jóvenes, lo cual está impactando de manera negativa a su educación.
Esto, crisis alimentaria mundial, resalta podría echar a perder los avances en la escolarización de los niños más pobres del mundo de una década, dejándolos en una total indefensión y quitándoles la oportunidad de salir de la pobreza y la malnutrición.
En este marco, este informe muestra que casi 420 millones de niños de todo el mundo reciben comidas en las escuelas, es decir, 30 millones más que en 2020, lo que permite ver que los países han adoptado formalmente políticas públicas para garantizar que los estados inviertan en programas de alimentación escolar, que actualmente, superan significativamente las cifras de antes de la pandemia, lo cual consideran un logro de la Coalición por la Alimentación Escolar que es liderada por Francia y Finlandia.
Sin embargo, estas cifras no están distribuidas de manera equitativa, ya que que si bien 41 por ciento de los niños que cursan primaria a nivel mundial recibe un alimento escolar, en los países ricos la tasa se eleva 61 por ciento, lo cual sigue abriendo la brecha de desigualdad e inequidad en el mundo.
La Coalición por la Alimentación Escolar, de la que México es parte, tenía como primer objetivo que todos los estudiantes de primaria que contaban con la comida escolar antes del cierre de las aulas por el estallido de la pandemia de covid-19, lo siguieran teniendo, en particular para que la pobreza, la complejidad de la vida familiar o los conflictos, no agravaran más la situción que habían vivido en los últimos casi dos años de pandemia, por lo que no se explica, ni se comprende como cuando todos los países caminan en este sentido, porque en México se tomó la decisión de acabar con el Programa de Escuelas de Tiempo Completo.
En un momento en que la mayoría de los países están implementando programas de alimentación escolar, es importante que todos los involucrados en las decisiones de nuestro sistema educativo, reflexionen que cuando se habla de dar alimentos en la escuela, se trata de algo mucho más grande e importante que un simple plato de comida. Se trata de la gran oportunidad de transformar la vida de las y los estudiantes, de ampliar su oportunidad de aprendizaje, de mejorar su educación, porque si no, como se dice en este informe “El hambre amenaza con robarles el futuro”.
Mtra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública