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“Mercomuna”, el programa que ahora va tras los clasemedieros

“Mercomuna”, el programa que ahora va tras los clasemedieros

Columnas martes 04 de agosto de 2026 -


El domingo antepasado, mientras caminaba por la colonia Cuauhtemoc, de mi CMX, en busca de un cajero automático que funcionara, divisé a tres personas que se guarecían del calor bajo la sombra de un árbol. Todos vestían chalecos guinda bastante roídos por el sol mientras intercambiaban papeles. Sus chalecos eran como los que todos hemos visto e identificamos como uniformes de los llamados “Siervos de la Nación”. Me pregunté qué estarían haciendo estas personas, un domingo, en esa colonia clasemediera. Algo que advertí de inmediato es que ninguno portaba credencial alguna que lo identificara como funcionario público o miembro del partido Morena. Su divisa era el chaleco.

Quizás los miré tan de fijo, que uno de ellos se acercó a mí, para preguntarme: “Señor, ¿usted es vecino de esta colonia?”. Yo, por curiosidad, respondí que sí. Entonces vino el ofrecimiento: “Es que nosotros venimos de la Secretaría de Atención y Participación Ciudadana de la Ciudad de México, para entregarles a todos los vecinos un apoyo que la Jefa de Gobierno quiere que ustedes reciban. Este apoyo es por tres mil Pesos en vales Mercomuna”. Yo me quedé perplejo porque esta era la experiencia que añoraba tener, como buen clasemediero: vivir el entramado de una operación que considero un reclutamiento de votantes, encubierto de apoyo social, operado desde el Gobierno.

Fingí tener interés genuino y pregunté al funcionario el montón de dudas que me surgían entonces: ¿Por qué darme a mí esos vales los cuales, según ese programa, deberían dirigirse a habitantes de zonas con bajo desarrollo social o de sectores vulnerables?, ¿dónde podría usarlos?, ¿cómo y cada cuándo los recibiría?, ¿cómo registrarme al programa?

Esta persona, un hombre cercano a los 60 y a quien identificaré aquí como “Mario”, me respondió: “el programa es para personas de entre 19 y 56 años; los vales se reciben una vez al año en eventos organizados por Clara Brugada, de su propia mano” -todo un honor. Además, no importaba que mi colonia fuera clasemediera, pues era voluntad de la mandataria local “que cada familia reciba, al menos, un apoyo” y, para afiliarme al programa, bastaba entregarle copias de mi INE, CURP y comprobante de domicilio. Le precisé a Mario que los vales eran dinero público, no recursos de la mandataria que generosamente nos regalara, como él insistía, hasta que lo aceptó a regañadientes. Ahí tuve claro que estaba ante la acción de un Partido de Estado, implementada por los priistas en los 70s, pero pulida a fondo por Morena.

Agradecí la información a Mario. El me dio su número de celular que comienza con la clave de 427 (número de la región Querétaro) y quedé de llamarle después. Desde luego no lo haré.

Y no lo haré porque considero que esa acción distorsiona el objetivo del programa, hacia fines políticos. Lo considero así por lo siguiente: UNO: Mario no se identificó como funcionario, por lo que desconozco si efectivamente lo era o se trataba de otro tipo de persona; DOS: la Cuauhtemoc no es una colonia de habitantes con bajo nivel de desarrollo; así que regalar dinero ahí implica, para mí, un desvío de recursos públicos con la única intención de intercambiar dinero por datos para empadronarnos en su partido o como votantes fieles en tiempos electorales. Los papeles que me pidieron son casi los mismos que pide el INE para avalar la afiliación de una persona a un partido: ¡qué coincidencia!; TRES: ¿qué tanto alimento puede comprar una familia de cuatro personas con ese dinero y que le rinda un año? Baste un ejemplo: si el kilo de tortillas cuesta veintidós Pesos, esa cantidad alcanzaría para 136 kilos que son dos kilos y medio semanales. Haga usted el mismo ejercicio con el precio del kilo de pollo, jitomate o carne molida y se va a asombrar.

El gobierno capitalino está urgido de comprar votantes y ahora quiere capturar a la clase media de la CMX.

Esto me hace reflexionar sobre qué esperamos de un gobernante cuando votamos por él: que administre los recursos que aportamos mediante el pago de impuestos para regresárnoslos en mejor seguridad, calles pavimentadas, un sistema de transporte de Metro con buen mantenimiento y en alcantarillas desazolvadas para evitar inundaciones o en la entrega de tres mil pesos anuales, aunque nos sigan asaltando, continúen los baches, las fallas en el Metro o sigan las inundaciones por falta de desazolve.

Mtro. Mauricio Hernández Aguilar, experto en Privacidad de datos, TICs y derechos humanos. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. y Miembro de la BMA. @M_haguilar @Integridad_AC




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