Para no darle vueltas, y seguramente a contracorriente de la postura oficial que como sabemos es ver un México de fantasía, Morenalandia, en donde a todos los mexicanos no nos ha ido ni bien ni muy bien, sino requetebién, es probable que así sea, México es el epicentro de la violencia de los cárteles, tal como dijo el inefable presidente estadounidense Donald Trump, este fin de semana.
O quizás, si somos un poco benevolentes y no por hacerle el juego a la postura oficial, si México no es el epicentro de la violencia de los cárteles cuando menos es una zona de réplicas constantes y a gran escala.
De entrada, fue una afrenta la reunión de este pasado fin de semana, una cumbre de líderes de hecho, convocada por Estados Unidos a la que acudieron los presidentes de naciones como Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Nasry Tito Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay), Mohamed Irfaan Ali (Guyana), Kamla Persad-Bissesar (Trinidad y Tobago), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), José Antonio Kast (Chile - presidente electo). Así como los que son enemigos ideológicos acérrimos de la actual jefa de estado mexicana, nos referimos a Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador), y que no tuvo la presencia de la presidenta mexicana porque simple y llanamente para decirlo con todas sus letras: no fue convocada.
Al margen de ideologías, México es y será un actor central en la lucha contra las drogas, porque es la puerta de entrada al mercado de consumo más grande del planeta, su ausencia, la ausencia de su líder, de su jefa de estado, de la comandanta suprema de las fuerzas armadas mexicanas, fue para ponerlo de la manera más suavecita un auténtico desaire, pero nos quedamos cortos, en realidad fue mucho más que eso.
Y para que no nos hagamos las víctimas, es algo que nos ganamos a pulso. No se trata de darle la razón a Trump, ni de tomar la bandera del nacionalismo barato como seguramente lo harán; pero es la fecha en la que le seguimos echando la culpa a Estados Unidos de la violencia en Sinaloa y la guerra civil interminable que se vive en esa entidad, debido a que una unidad de élite del ejército de Estados Unidos se llevó al Mayo Zambada el 25 de julio de 2024, después de que este delincuente hizo lo que quiso por décadas sin que nadie lo molestara. También es la fecha en la que si no fuera por las áreas de inteligencia de Estados Unidos el Mencho seguiría haciendo de las suyas en sus zonas de influencia, que para efectos prácticos estaban en todo México.
Es hoy la hora en la que los cachorros del Chapo Guzmán siguen sin que se les toque un pelo, es la hora en la que El Fresa y El Pez, mantienen asolada gran parte de la zona sur de México sin ser molestados. El Mayito Flaco manda en gran parte de Sinaloa y el norte de México, tratando de emular las "hazañas" de su padre; el Marro sigue mandando desde el penal de "alta" seguridad en el que se le ponga y ordena las masacres que se le den la gana. En Chiapas los cárteles de Chamulas imponen su ley a sangre y fuego, los Zetas aparentemente exterminados en realidad se atomizaron en células cada vez más violentas, el Cártel del Golfo no deja de existir en diversos grupos criminales, y el etcétera es muy largo.
También, lamentablemente para México, la hoy mandataria, es no solo heredera sino acérrima defensora de estupideces como: "abrazos no balazos", "el narco también es pueblo", "México no produce Fentanilo", "México no es consumidor de drogas", "Ya recibí tu carta (con sendo saludo a la mamá del Chapo Guzmán, mientras se negaron a saludar y recibir a las madres de las víctimas de la violencia), "ahí están sus masacres jejejeje", y también un largo etcétera.
Hoy, que abrumada y obligada desde Washington ha modificado la estrategia y está enfrentando a los cárteles a balazo limpio, sí igualito que Calderón, aunque lo niegue ha regresado a esa estrategia que tanto atacan y tanto dicen aborrecer, es desdeñada, desairada por un país que nos guste o no manda y mandará en la estrategia global contra las drogas, aunque sea al mismo tiempo el mercado de consumo más grande del planeta.
Y todo lo anterior no es por otra cosa, a pesar de que pretextos no faltan, sino por una dura y cruel realidad producto no solo de los estúpidos abrazos del periodo 2018-2024, sin duda, pero sí elevados al máximo en esa nefasta presidencia por esa política criminal de un criminal que algún día debería ser juzgado como tal.
México, nos guste o no, con cabeza fría o caliente, sí es el epicentro de la violencia de los cárteles. Es muy sencillo, los mayores cárteles del planeta en todos los sentidos son mexicanos. Esa es nuestra realidad, se quiera o no reconocer.