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¿Quién tiene la propiedad intelectual de lo que se crea con inteligencia artificial?

¿Quién tiene la propiedad intelectual de lo que se crea con inteligencia artificial?

Columnas miércoles 21 de junio de 2023 -

Imagínate que entras en una galería de arte y te encuentras con una exposición de pinturas abstractas. Te acercas a una de ellas y te quedas fascinado por sus colores, sus formas y su expresividad. Te preguntas qué habrá querido transmitir el autor con esa obra. Miras la etiqueta y te llevas una sorpresa: el autor no es una persona, sino un programa de inteligencia artificial.

¿Cómo te quedarías? ¿Te seguiría gustando la obra? ¿Te parecería que tiene valor artístico? ¿Y quién tendría los derechos de autor sobre esa obra? ¿El programa de inteligencia artificial? ¿El programador que lo creó? ¿El dueño del programa? ¿Nadie?

Estas son algunas de las preguntas que plantea la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito de la creación. Cada vez más, la inteligencia artificial es capaz de generar imágenes, videos, canciones, textos y otras obras que podrían considerarse artísticas o inventivas. Pero ¿quién es el verdadero creador de estas obras? ¿Qué implicaciones legales tiene esta cuestión para la protección de la propiedad intelectual?

La inteligencia artificial no puede ser considerada como creadora ni propietaria de las obras que produce, sino como una herramienta al servicio de los humanos. Basándome en las siguientes razones:

La primera es que la inteligencia artificial no tiene personalidad jurídica por lo que no puede ser sujeto de derechos ni obligaciones. Solo las personas físicas o jurídicas pueden ser titulares de derechos de autor o de patente sobre sus obras o invenciones. Así lo establece la legislación nacional e internacional sobre propiedad intelectual.

La segunda es que la inteligencia artificial no tiene intención ni originalidad, sino que se basa en algoritmos, datos y aprendizaje automático para generar obras derivadas o imitativas de las existentes o sea se basa para su en información ya establecida en la red o internet o en base de datos con las cuales fue entrenada, Para que una obra sea protegible por el derecho de autor, debe ser el resultado de una expresión original del autor. Para que una invención sea patentable, debe ser novedosa, inventiva y susceptible de aplicación industrial.

La tercera es que la inteligencia artificial no tiene mérito ni responsabilidad, sino que actúa bajo el control y la supervisión de los humanos que la diseñan, programan y utilizan. Los humanos son los que aportan el esfuerzo, el talento y la creatividad al proceso. Los humanos también son los que asumen las consecuencias legales, éticas y sociales de las obras o invenciones generadas por la inteligencia artificial.

Por supuesto, hay quien piensa diferente y defiende que la inteligencia artificial sí puede ser considerada como creadora y propietaria de las obras que produce. Sus argumentos se basan en que la inteligencia artificial tiene autonomía e independencia, ya que puede generar obras sin intervención humana directa ni instrucciones previas; en que tiene creatividad e innovación, ya que puede generar obras novedosas y originales que superan las expectativas humanas; y en que tiene valor e interés, ya que puede generar obras que tienen un impacto social, cultural y económico.

Pero yo no estoy convencido por estos argumentos. Creo que la inteligencia artificial no puede tener los mismos derechos ni deberes que los humanos. Creo que la inteligencia artificial no puede tener intención ni originalidad propias. Creo que la inteligencia artificial no puede tener mérito ni responsabilidad sobre sus obras.

Y creo que es necesario establecer un marco legal claro y uniforme que regule los derechos de propiedad intelectual sobre las obras generadas por la inteligencia artificial, reconociendo el papel de los humanos que intervienen en el proceso creativo y garantizando un equilibrio entre la protección y la difusión del conocimiento.

Porque al final, lo que importa no es quién crea las obras, sino qué hacemos con ellas. ¿Las usamos para mejorar el mundo o para empeorarlo? ¿Las compartimos con los demás o las acaparamos para nosotros? ¿Las disfrutamos o las despreciamos?

El punto de vista de la propiedad intelectual seguramente en los próximos años tendrá serias modificaciones o regulaciones ya que la IA vendrá a darnos diferentes puntos de vista sobre el tema, nos esperan largas horas de discusión sobre el tema.

La inteligencia artificial puede ser una gran aliada para la creación, pero no puede sustituir a los creadores. Los creadores somos nosotros, los humanos. Y de nosotros depende el futuro de la creación.

Octygeek / Alejandro del Valle Tokunhaga
Consultor y fundador de Octopy.
alejandro.delvalle@octopy.com

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/CR

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