El problema no es la deuda. Llama mucho la atención porque no sólo ha crecido de manera exagerada en los pasados 8 años y particularmente al cierre de la gestión de López Obrador. IMPONE cierto, que en ocho años casi se le haya duplicado (10.5 billones en 2018 contra 19.22 billones en 2026). Pero es importante ampliar la visión de este problema. Ampliemos la foto.
El asunto de la deuda se complica cuando se sabe que no solo hay que pagarla o pagar la deuda principal sino también su “servicio” o sea lo que nos cuesta el haber accedido a esos recursos, el servicio sale más caro, crece más que la misma deuda. Los intereses y otros conceptos de esa deuda. La deuda pesa pero pesa más su costo porque además eso reduce la capacidad de maniobra del gobierno. No se puede contar con ese dinero porque está “etiquetado” para pagarse.
Cada día el Gobierno tiene menor margen de maniobra y sus REQUERIMIENTOS FINANCIEROS son mayores. Necesita más dinero para distribuirlo en el país.
En 2018, el sector público destinó aproximadamente 615 mil millones de pesos al costo financiero de la deuda. Para 2026 se presupuestaron cerca de 1.6 billones de pesos por el mismo concepto, alrededor de 2.6 veces más en términos nominales. En 2018 lo pagado por el servicio representaba el 2.5% del PIB mientras que en 2026 posiblemente ascienda a 4.1% del PIB.
La deuda ha crecido, el serviciio de ella tambiénn pero la economía no crece en la misma proporción cuando debiera crecer más que esa proporción. La economía avanza menos, bastante menos de lo que creció en promedio anual durante los 40 años previos a la llegada de AMLO al poder.
Si México estuviera creciendo y el dinero de esa deuda se hubiera invertido en infraestructura que multiplicara la capacidad de generar economía, dinero, actividad económica no habría problema para enfrentar la deuda y cargar con el peso de su servicio. Cuando una economía crece, camina, genera riqueza y multiplica las oportunidades de ampliar la actividad económica la deuda no debe ser el problema.
Las cosas se complican cuando los compromisos crecen y son más numerosos o fuertes sin que la economía pueda generar actividad que multiplique oportunidades, ofrezca un mayor terreno para el pago de impuestos y de generación de empleos formales. Cuando esa economía crece pueden crecer nuevos compromisos presupuestales, pero cuando esto no se presenta, un gobierno ve reducido su ESPACIO FISCAL.
“El espacio fiscal es el dinero que le queda disponible al gobierno después de pagar todos sus gastos obligatorios: pensiones, deuda, participaciones a los estados, salarios y programas comprometidos. Es, en pocas palabras, su margen de maniobra.” El espacio fiscal del Gobierno mexicano era de poco más de 4.2% el PIB en 2018 y ahora es menor al 1.9% según datos del CIEP, Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.
Los datos del CIEP comprende que de un presupuesto de 100 pesos el gobierno puede decidir libremente sobre MENOS DE DOS PESOS de ese dinero. Mientras su espacio fiscal es menor al 1.9% del PIB paga 4.1% del PIB en intereses de la deuda o SERVICIO DE LA DEUDA.
Lo anterior en un contexto en el que la economía avanza muy lento, mucho mas lento de lo que “caminaba” en los 40 años previos a la llegada de AMLO al poder Ejecutivo mientras que la demanda de atención de la deuda y de los compromisos ineludibles dentro del presupuesto siguen creciendo. La deuda creció 82 por ciento entre 2019 y 2026 mientras que el servicio de ella crece 131 por ciento. El costo financiero aumentó aproximadamente 1.6 veces más rápido que la propia deuda.
No debe de dominar la preocupación lo que se debe sino cómo hacemos para crecer, poder recaudar más dinero en la función recaudatoria y cómo hacemos ahora para que las futuras inversiones que hay que hacer consigan que la economía aumente de capacidad para generar riqueza. El gobierno no tiene márgen suficiente para invertir y la idea de adquirir deuda debe estar cancelada. No más deuda porque ya no se tiene maniobra suficiente como para atender su nivel ni su costo. Institir en ello garantiza poner en serio riesgo el grado de inversión que tiene el país y eso sí puede desencadenar una crisis económica.
No es la deuda, es el espacio fiscal pero sobre todo es la falta de crecimiento o de una reforma fiscal de gran calado.