En el umbral de las decisiones que la dirigencia nacional de Morena ha venido tomando, el nombre de Raúl Morón resuena con fuerza. Su eventual designación dependerá de una decisión colectiva sustentada en el grado de popularidad que el senador mantiene en Michoacán. Ariadna Montiel y Citlalli Hernández han verificado que los mecanismos internos se apliquen al pie de la letra. Cada cuestionario y cada entrevista realizados en las diecisiete entidades federativas se levantaron siguiendo los patrones establecidos: por un lado, medir el nivel de conocimiento de los aspirantes; por el otro, evaluar su popularidad mediante preguntas expresas. Con esos datos, se elaboró un balance que otorga validez y legitimidad al proceso, respaldado por la opinión del grueso de la población.
Ya hemos comentado los resultados que se han presentado bajo esta lógica. Lo ocurrido en Colima, Aguascalientes, Querétaro y Sinaloa confirmó la eficacia de las normas internas de participación. Es comprensible que el método vaya tomando mayor forma conforme avanza el proceso. Tras la pausa obligada por el informe de la presidenta, los reflectores regresan a la dirigencia nacional, que deberá atender los casos donde la polarización ha escalado. Michoacán, por sus antecedentes históricos, es uno de los puntos más sensibles.
Hace cinco años, el activo político más importante del estado era Raúl Morón Orozco. El desenlace es conocido: la sanción del Tribunal Electoral Federal, cuestionada, truncó su candidatura y segó la democracia. La buena noticia es que esos órganos colegiados están siendo renovados tras múltiples sanciones consideradas inmerecidas y rodeadas de dudas. Con ese antecedente, es seguro que el senador cuidará cada detalle una vez tome protesta como coordinador y eventual candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia.
Las encuestas —con la ventaja que reflejan— confirman los presagios ya adelantados. Es posible que Raúl Morón sea designado coordinador de la defensa del voto antes del quince de septiembre. Esa decisión, en todo caso, responderá al mandato popular. El porcentaje que ha acumulado el senador contrarresta cualquier inconformidad. Aunque la dirigencia no publica resultados, es claro que el CEN actúa con estricto apego a lo que expresa la ciudadanía. No puede negarse esa realidad ni soslayarse el protagonismo que Morón ha adquirido.
En el ánimo de la ciudadanía, visible en distintos espacios, el nombre de Raúl Morón destaca en Michoacán. Su popularidad y arraigo crecieron tras las encuestas actualizadas de septiembre. Con esa premisa, no parece haber impedimento para su nombramiento, más allá de los recelos y estrategias que han intentado dañar su imagen. Él, sin perder la brújula, se ha concentrado en lo esencial: el trabajo territorial y la labor de base. Su participación en las asambleas de información ha sido una plataforma para generar una corriente de opinión favorable. Ese mensaje, dirigido a la población en general, ha tenido un impacto sustancial. A ello se suma el aporte del Partido del Trabajo, que ha construido comités de defensa y brigadas de apoyo en todo Michoacán, con presencia en comunidades y municipios.
En concreto, la dirigencia nacional de Morena no tardará en oficializar su nueva encomienda como coordinador. Ese momento definitivo podría llegar antes del 15 de septiembre, cuando Raúl Morón, con el respaldo de las bases, tome control de las estructuras territoriales en Michoacán. Para muchos, será un acto de justicia social tras el agravio de hace cinco años. Basta ver el porcentaje que avala su postulación para despejar cualquier duda entre los participantes que, ni medianamente, le pisan los talones a estas alturas de la competencia interna.