Quien anda muy contento porque fue nombrado coordinador por la cuarta transformación, etc, etc, para Querétaro, es el extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, (UIF), Santiago Nieto Castillo, porque pensó que ya no era del agrado del expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero finalmente lo consiguió.
Ya en franca campaña, -porque según él le arrebatará la entidad queretana al PAN-, Nieto Castillo se dedica a recorrer no solo el estado que pretende gobernar; de vez en cuando se da sus vueltas por la capital de la República y en su afán por presentarse ante el partido guinda como el candidato ejemplar, exige transparencia a sus adversarios en Querétaro.
Bien puede señalarse que la exigencia es pertinente, sin embargo el problema aparece cuando la austeridad se utiliza como vara para medir a otros, en este caso a sus adversarios, y admite excepciones al explicar las decisiones propias.
Sin duda, el antecedente más incómodo para el abogado Nieto Castillo sigue siendo su boda con Carla Humphrey que se llevó a cabo, en noviembre de 2021, en el Hotel Museo Casa Santo Domingo, ubicado en la ciudad de Antigua, Guatemala, que en plena “austeridad republicana” tuvo 300 invitados con todo y pandemia de Covid, entre políticos y empresarios.
Entre los convidados estuvieron: la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, el ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, la ministra Yasmín Esquivel y su esposo, el empresario José María Riobóo, así como Josefina Vázquez Mota. Todos tuvieron que firmar un convenio de confidencialidad de no filtrar imágenes del evento.
Ese episodio, definitivamente, marcó a la pareja por lo sucedido ya que una aeronave privada proveniente de México, fue retenida en el Aeropuerto La Aurora, de la ciudad de Guatemala, con varios pasajeros y una suma de 35 mil dólares en efectivo sin declarar entre el equipaje de los pasajeros.
Entonces, el dinero fue atribuido al director de un muy conocido periódico, que se supone que estaba destinado a gastos médicos. La discreción con la que se quiso manejar el enlace matrimonial, se convirtió en un escándalo político que alcanzó al gobierno de López Obrador por lo que a Nieto Castillo, no le quedó más remedio que renunciar a la titularidad de la UIF.
Cinco años han pasado y la cercanía del matrimonio Nieto-Humphrey con ese director de conocido diario, también ha causado molestia en Palacio Nacional, debido a su evidente apoyo a la muy feliz pareja. Esa relación ha alimentado la percepción de que ambos personajes cuentan con un respaldo político y mediático que incomoda dentro del oficialismo, particularmente cuando sus decisiones o apariciones públicas contradicen el discurso de austeridad y prudencia institucional.
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