*En memoria de un excelente amigo que mucho hizo por las Pymes de México y América Latina: Enrique Gómez Gordillo, QEPD.
Benditas Remesas, sin lugar a dudas. Merecido hacerles un apartado especial en la historia económica de la nación. Sería obligado colocarlas en su sitio honroso luego de que la “época de oro” o “la novela rosa” de ellas llega a su fin. En otro momento explicaremos esto.
Entre Diciembre del 2018 y mayo del 2026 (régimen de gobierno Federal vigente), México recibió un total de 406 mil 891 mdd según datos del Banco de México. A lo largo de ese período hubo varias cotizaciones entre el peso y el dólar. La más alta se tuvo en marzo 23 del 2020 cuando su nivel fue de $25.36 pesos mexicanos por dólar estadounidense. El nivel más bajo fue en julio del 2023 cuando la relación entre ambas divisas fue de $16.30 por dólar.
Tomando en cuenta los promedios anuales del peso-dólar en el período mencionado existió un promedio de relación entre las divisas de $19.20
Si se reconoce como válido el dato tendríamos que a lo largo de ese período el país habría recibido aquellos 406 mil y casi 900 millones de dólares o 7.8 billones de pesos.
Eso es mucho dinero , equivalente, solo para tener en cuenta las dimensiones de lo enviado a México por mexicanos en el extranjero, al presupuesto de la UNAM durante el 2026 pero extendido año con año por 130 años o bien 15 veces el presupuesto de pensiones de adultos mayores reservado para el 2026.
Solo para que dimensionemos el monto del dinero, resulta que el recurso enviado fue fundamental o es y seguirá siendo fundamental de la economía porque ese dinero, enviado en tramos promedio del período de 378 dólares por remesa (hoy en promedio es ligeramente superior a los 405 dólares por remesa enviada) garantizaba un ingreso mensual de entre 9 mil 637 pesos (si tomamos en cuenta la paridad más alta) o uno de 6 mil 190 pesos mensuales tomando en cuenta la paridad más baja.
Para fines prácticos cada familia, de las 5 millones 150 familias que reciben remesas mensuales, dato que tomo del CEMLA, habría recibido un promedio de 7 mil 257 pesos si tomamos como bueno el promedio del período de 378 dólares por remesa en un promedio de paridad de $19.20.
No se trata de hacer un estudio económico con rigor científico para ser publicado en un letter en una publicación internacional. Se trata de jugar con los números para darnos cuenta las dimensiones del dineral que recibió la economía mexicana durante más de siete años a partir de diciembre del 2018 y mayo del 2026. Ese dinero jugó un papel en la economía de las familias y del país.
No fue dinero que financió fiestas memorables o viajes a Europa. Contribuyeron al pago de una hipoteca, o bien de la colegiatura de uno o varios niños de la familia, o para la compra de los útiles escolares o bien para ir pagando poco a poco el cuartito extra de la casa ahora que los niños han crecido y demandan cada quien su propio espacio. En no pocas ocasiones sirvió para que llevaran a los abuelos o padres al médico o para la compra de lo básico.
Para ellos , para esas millones de familias un “peso fuerte” que se argumenta como muestra del vigor de nuestra economía, no ayuda, más bien les afecta. No les ayuda, les perjudica. No a todos una paridad de 17 a uno es digna de aplauso. Tampoco a los exportadores mexicanos, piezas fundamentales de la turbina que mejor rinde en la economía nacional. Las “BENDITAS REMESAS”.