Este miercoles reapareció su excelencia serenísima, el "iluminado" del señor, el bienamado, el creador del cielo y de la tierra, que sandeces digo, el creador del universo para acabar pronto.
Su eminencia, Andrés Primero, le habló al rebaño para hacerle un gran regalo así como el que recibieron los antiguos cuando Jesús multiplicó el pan y levantó a los muertos de las tumbas.
Andrés Primero, su excelencia serenísima, le ha regalado a la sociedad mexicana otra de sus obras literarias maestras, que marcarán toda una época en la literatura universal, y no se diga en la de México.
Una obra digna de estar al lado de aquellas que han marcado el rumbo de la civilización: La Biblia, el Corán, etc, porque además de todo su título es impresionante, de tan sencillo resulta espectacular: Pueblo. Así de simple pero al mismo tiempo tan profundo,y no podría llamarse de otra forma si recordamos que desde hace varios años él ya no se pertenece, es propiedad del pueblo bueno y sabio.
Y bueno pues esta reaparición espectacular no podría ser ni estar completa sin sus sabias palabras, sus puntos de vista sobre diversos tópicos,y claro, faltaba más, algunos descalabros para sus enemigos y adversarios, esos que nunca han podido derrotarlo en las urnas y que le tienen envidia porque él es el mejor presidente de la historia de México, según dicen desde el púlpito mañanero. Y ya en esas ¿porqué no presumir sus grandes logros? como el aumento al salario mínimo, que sí lo hizo, o haber dejado a México el mejor sistema de salud del mundo, mejor que el de Dinamarca, de lo que ni pío dijo.
Y así estos tiempos, así México, así las cosas que tienen a este país detenido.
Pero no importa, la estrella hizo su reaparición y no le importaba cambiar, si así llegó a donde llegó pues no tendría porqué hacerlo.
Y para quienes tenemos un poco de criterio y tratamos de defender nuestra libertad de expresión a toda costa, tampoco nos dijo nada novedoso, nada relevante, nada que vaya a hacer la diferencia entre un país lleno de corrupción y bañado en sangre durante su sexenio y el que estamos tratando de reconstruir.
Nada nuevo, nada diferente, simple y sencillamente se trató de la reaparición del mismo hablador, mentiroso y manipulador de siempre. Y no tiene por qué cambiar, al menos mientras ese manto protector le llegue a donde esté y se mueva. ¿Y Andy apá?