La historia política de los Estados Unidos ha dado distintos grados de importancia y trascendencia a las elecciones intermedias que se realizarán el próximo 8 de noviembre. En la Casa Blanca las alertas sobre la pérdida de la mayoría en la cámara de Representantes son frecuentes.
Los votantes tendrán la responsabilidad de renovar parte del Senado, la totalidad de la cámara de Representantes y más de la mitad de las gubernaturas.
De las 100 posiciones que conforman el Senado; 35 serán renovadas y los demócratas peligran. En la cámara de Representantes, el total de las 435 posiciones estarán en juego y según los especialistas, la mayoría puede quedar en los republicanos y de las 50 gubernaturas, 36 estarán en disputa y se prevé que sea en favor de los republicanos.
Estas elecciones a 2 años de la presidencial, no son otra cosa que un referéndum del trabajo del jefe del ejecutivo en turno, más allá del partido al que pertenezca.
Las votaciones próximas son impactadas por una inflación no vista en más de 2 décadas, lo que, sin duda, será un factor que considerarán los ciudadanos, lo que se vislumbra como el mayor obstáculo que enfrentará el presidente Biden y los miembros de su partido, los demócratas.
Joe Biden sabe que su suerte política estará marcada por los resultados que comiencen a conocerse la misma noche del martes 8 de noviembre, su popularidad ha estado a la baja más el incumplimiento de muchas de sus promesas de campaña, sobre todo, la pandemia sanitaria que actuó en su contra.
Seis estados estarán en el centro del universo político, los cinco que el presidente Biden recuperó en 2020: Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin y Nevada.
Todos estos estados tienen múltiples contiendas críticas que determinarán el control del Senado, la Cámara y los gobiernos estatales. Lo que ocurra en éstos tendrá un impacto en temas como: el derecho al aborto, la política económica, la educación y la crisis climática, no sólo dentro de sus fronteras sino en todo el país.
Los demócratas necesitan al menos 50 escaños para mantener el control del Senado, con la vicepresidenta Kamala Harris, dándoles el voto de desempate para la mayoría, mientras que los republicanos, necesitan 51 para ganar el control. De los 35 escaños en la votación, los republicanos son favoritos para ganar 20, mientras que los demócratas, son los favoritos para ganar 12. Hay 3 escaños en los que la decisión es incierta.
Para controlar la Cámara de Representantes, un partido debe sumar por lo menos 218 de los 435 escaños. Los republicanos son favoritos para ganar 212, mientras que los demócratas para ganar 205, pero,18 escaños se consideran que podrían definirse por cualquier partido.
@arnc7