De la sociedad civil hemos aprendido que lo que no se mide, no se ve y lo que no se menciona, no existe. No queda duda de que, en dimensiones distintas para todas y todos, la pandemia ha tenido efectos devastadores en la salud, en la economía, en la educación y en la socialización.
Ante la evidente necesidad del confinamiento, en México comenzó, hace mas de año y medio, la campaña #QuédateEnCasa, pero ¿qué pasó con las minorías, las poblaciones en situación de calle que no tuvieron una casa donde ponerse a salvo del coronavirus?
Según reportes oficiales, hay cuatro mil 354 personas viviendo en las calles de la Ciudad de México, de las cuales 522 son mujeres, son datos de la Secretaría de Desarrollo Social de la CDMX, publicados en el 2018.
Antes del COVID-19 las mujeres en situación de calle ya vivían discriminación, falta de alimentos, pocas o nulas oportunidades de trabajo, separación familiar, acceso restringido a servicios de salud, sumado a la violencia por parte de la policía, a las detenciones arbitrarias y operativos de limpieza social. La invisibilización social, política e institucional para este sector de la población se ha incrementado en la pandemia.
A través del trabajo de organizaciones civiles y observatorios de la sociedad civil, se han documentado sólo algunos aspectos que han afectado a las poblaciones que viven en este entorno. Por ejemplo, cierre de espacios de trabajo, albergues saturados, parques que solían ser un sitio de descanso y comedores comunitarios cerrados, falta de acceso a servicios de higiene y bioseguridad como agua potable, gel antibacterial y cubrebocas, situación que les señala como foco de contagio de coronavirus SARS-COV2 y ser víctimas de agresiones con cloro por parte de la ciudadanía.
Para las mujeres la crisis es más compleja todavía, pese a vivir en las calles, siguen a cargo de cuidar a sus hijas e hijos y personas enfermas en su círculo, incluso aunque hayan sido contagiadas de COVID-19, enfrentándose además a escuelas y guarderías cerradas. Muchas no han tenido ni siquiera la posibilidad de contar con toallas sanitarias o espacios para bañarse.
¿Y quién atiende a esta población? Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), las acciones estatales y programas sociales para atender a las poblaciones en situación de calle, representan únicamente un 5.9% del total. El gobierno de la Ciudad de México implementó el programa “Medidas de atención y protección para la población en situación de calle y abandono social”, pero los esfuerzos no han sido suficientes.
El llamado de hoy es a garantizar mecanismos para contribuir al cuidado y protección de las mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de calle.