Ingresar al servicio educativo, obtener una promoción vertical u horizontal, o cambiar de centro de trabajo son decisiones que marcan la vida profesional y familiar de las y los maestros.
Por ello, la postura del Gobierno Federal de desaparecer la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), tiene un significado que trasciende la reorganización administrativa: representa un avance para una demanda sostenida por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezado por el maestro Alfonso Cepeda Salas.
En el centro de esta lucha se encuentran compromisos que el SNTE ha defendidode manera permanente: garantizar certeza laboral, proteger los derechos de las y los trabajadores de la educación y exigir transparencia en todos los procesos.
Los antecedentes de este proceso merecen reconocerse, ya que desde 2019, el SNTE impulsó consultas nacionales para incorporar las necesidades del magisterio a su agenda de demandas. En esa trayectoria de defensa laboral y participación se inscribe la exigencia de sustituir la USICAMM, cuya desaparición fue planteada expresamente desde 2020 en distintos foros, incluida la Cámara de Diputados y Senadores.
En ese marco, la disposición gubernamental de avanzar en su sustitución puede entenderse como un resultado de esa lucha sindical y de la interlocución sostenida con las autoridades. En palabras claras, el SNTE contribuyó a transformar las inconformidades del magisterio en una demanda organizada, con presencia en la agenda pública.
Lo expresado el pasado lunes por Alfonso Cepeda Salas y Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública, confirma esa dirección. Durante la entrega de nombramientos definitivos a personal de prefectura, el dirigente sindical sostuvo que la USICAMM había sido superada en los hechos, aunque reconoció que falta reformar la ley para formalizar su desaparición.
El secretario de educación, por su parte anunció que para finales de octubre, se realizará una consulta final orientada a definir la sustitución de la USICAMM y una nueva relación entre el Estado y el magisterio, sustentada en transparencia, confianza y respeto a los derechos laborales.
Ambas declaraciones son fundamentales: el compromiso político ya está adquirido, y por lo que se puede observar falta poco tiempo para concretarse en una transformación jurídica y administrativa que dé respuestas claras a las necesidades y demandas a las y los maestros de México.
Las declaraciones marcan el rumbo; pero las nuevas disposiciones deberán precisar las responsabilidades, los criterios y los procedimientos. Para las y los maestros, esas definiciones tendrán consecuencias en su estabilidad, sus posibilidades de desarrollo y la organización de su vida familiar.
Por ello, algo que no se debe perder de vista en este nuevo planteamiento, es que el nuevo sistema, tendrá que que contar con un mayor presupuesto. Ampliar promociones, incentivos y formación pertinente requiere recursos y capacidad de ejecución. Los beneficios para el magisterio dependerán tanto del contenido de las nuevas reglas como de las condiciones financieras y administrativas para aplicarlas.
La lucha encabezada por Alfonso Cepeda Salas, llega así a un momento decisivo.La sustitución de la USICAMM abre la puerta para consolidar las demandas que el SNTE ha sostenido.
Con los mensajes del pasado lunes, para las y los maestros, el mensaje es claro: sus demandas tienen en el SNTE una organización que las escucha, las defiende y trabaja para darles respuesta. Su fuerza está en llevar la voz de cada escuela a los espacios donde se toman las decisiones y en exigir que los acuerdos se cumplan.
Lograr por parte del SNTE, que la certeza laboral, la transparencia y el respeto se hagan realidad en la vida de quienes sostienen la educación pública de México, es un logro que nadie les puede quitar.
Dra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica e Imagen Pública
Integrante de la Red de Mujeres por la Educación ((MUxED)