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Columnas
Sus palabras no fueron de poca relevancia, no lo han sido a lo largo de casi seis años, no es un ciudadano común, para bien y para mal.
Para muchos fue una burla, para otros fue una verdad auténtica, para él incluso fue "plan con maña", según dijo posteriormente, palabras "para dar nota a los opositores", para que "tuviera migas", para que "tuvieran qué hablar", en medio millones y millones de mexicanos que día a día padecen a "Dinamarca", pero eso no importa, la abrumadora victoria del 2 de junio le proporciona la impunidad necesaria para decir lo que sea, así sea la peor de las mentiras, la más despiadada, la que atenta y deja en el abandono a millones, aunque de esos millones seguramente muchos votaron por su proyecto, lamentablemente la memoria del mexicano es muy corta, y su necesidad mucha, una pensión mensual bien vale la pena soportar burlas de ese tamaño.
Pero México es un país solamente, las pensiones pagadas con recursos públicos permiten que puedan decir lo que quieran, y nadie le dirá nada, y quienes le dicen realmente lo tienen sin cuidado.
Sin embargo, el mundo no se deja engañar tan fácilmente; a la transición financiera traumática que registran los mercados financieros en estos momentos, basta añadir tener algunos gramos de inteligencia para reconocer lo mal hecho, que fue mucho, y claro también lo bien hecho.
Su paso a la historia está garantizado, como está garantizado el paso a la historia de todo aquel que tiene la responsabilidad y el mayor honor para un ciudadano en México y en gran parte del mundo, su trascendencia histórica será otra cosa, un movimiento que dicen que transformó al país, pero basta revisar dos rubros para saber lo que dejó: 200,000 ejecutados, algo histórico, ya que están tan obsesionados con pasar a la historia. La estafa del siglo en Segalmex, 15,000 o 9,000 o 4,000 millones de pesos, la cifra que sea, pero se llama fraude, el mayor fraude en alguna administración pública federal, una burla más.
Pero sin duda quizás una de las frases que le abren ya la puerta de la historia en un lugar único es esa devastadora aseveración de que nuestro sistema de salud es el mejor del mundo, mejor que el de Dinamarca.
Burla o no, plan con maña o no, la impunidad y ligereza con la que se dijo es brutal, es devastador para el país entero, y como siempre la realidad se impone.
El problema es que en este como en muchos otros casos y mentiras, es que "hay otros datos"; el mundo entero de hecho tiene otros datos, no hay institución pública o privada alguna que pueda validar siquiera cercanamente lo dicho por quien actúa con toda impunidad.
La Organización Mundial de la Salud, decenas de publicaciones altamente especializadas, el mismo Bloomberg, lo dicen con toda rotundidad en sus rankings, México no está siquiera cerca al top 10 de los mejores sistemas de salud del mundo.
Vaya mundo, aliado de los privilegios, con datos que no validan lo que es una realidad para quienes ven un México distinto y son protagonistas de la gran epopeya histórica que hoy vivimos en el país y que solamente los ciegos no podemos y no queremos ver.
Lamentablemente, dentro del país pueden hacer y decir lo que quieran, pero el mundo es otra cosa, y no es fácil que le quiten los "otros datos".