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Columnas
La derecha se cohesionó en la sociedad mexicana a través del odio al Presidente de la República. Sentimiento que sigue presente a pesar de que, en otros sexenios, una vez existiendo sucesor electo, alabanzas y críticas se centraban en el nuevo mandatario, pero aquí y ahora siguen los ataques fundados o infundados, contra Andrés Manuel López Obrador. Todo indica que una vez que tome posesión Claudia Sheinbaum, continuarán.
La derecha empieza a crear un fantasma viviente en la figura del Presidente saliente. Así como abandera el peligro de un comunismo inexistente, ahora hablarán de su regreso a la política, de una futura reelección en 2030, del dominio total o parcial sobre Claudia Sheinbaum, sus parcelas de poder, etc. El odio es tanto que no les alcanzó un sexenio para maldecirlo.
El hecho de que la derecha tenga en López Obrador a un monstruoso enemigo viviente, a pesar de no estar en el poder, dará un respiro a Claudia Sheinbaum, aunque no la aluda directamente en sus críticas. Es decir, compartirá Claudia los cuestionamientos e insultos a su gobierno y a la 4T, con su antecesor.
Las denuncias, las críticas, las iniciativas de ley siguen teniendo como centro al Presidente de la República a 90 días de que se vaya. Esto es inédito en la historia de México. La personalidad de López Obrador arroja insumos suficientes para tomarlo como paradigma eterno de sus críticas, ante la ausencia de propuestas y crear una leyenda viviente, pareciera que el odio a todo lo que representa no terminará ni con su muerte, que esperamos lejana.
Antes los ricos tenían poder por su relación con el gobierno, ahora simplemente tienen mucho dinero y eso les enferma.
LA derecha crea una leyenda negra según sus preceptos y obsesiones, pero servirá para fortalecer el movimiento que López Obrador inició. Ellos la utilizan como peligro, mientras la mayoría, la preservará como ejemplo a seguir. Es más posible que la derecha inmortalice a López Obrador que la izquierda. Así sucede con el comunismo.
Esto recuerda la actitud de un empresario cubano anticastrista que añadió a su giro la elaboración de playeras con la imagen del Che Guevara, al preguntarle la causa de su sorpresiva conducta dijo. “Mientras gane dinero, no importa lo que tenga que hacer”. Su flamante negocio fue un éxito financiero no sólo en Miami sino exportando a toda América Latina.
Un empresario de ultraderecha se hizo más rico con el producto del trabajo de la gente de izquierda, pero no sólo eso, lo obtenido con la venta de esas prendas lo donó a acciones anticastristas en Cuba.
Oportunismo e ingenuidad, es una relación que a través de la lógica parece excluida de la realidad; sin embargo, sucede en la política más seguido de lo que se cree.