El Estado es el responsable de la violación a los derechos humanos de las personas, las políticas públicas que elaboran los gobiernos aún no están basadas en su totalidad en la equidad de género y justicia social, o no se aplican como deberían. El mundo está en graves problemas, la violencia no se detiene.
Niñas y niños muertos en Gaza; las y los migrantes son tratados como delincuentes; la trata de personas y el crimen organizado continúan; las madres buscadoras siguen sufriendo por sus hijas e hijos; la violencia sigue normalizada en muchos lugares.
Los recursos económicos que se implementan en los países no son suficientes para acabar con la pobreza y la violencia, las y los habitantes sufren por las malas decisiones de las y los gobernantes.
Los actos violentos, los feminicidios, las masacres no son hechos aislados y quienes piensen de esa forma, es gente que ha normalizado la violencia o vive deshumanizada. ¡Qué tristeza!
El Objetivo 8 de la Agenda 2030: Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos. La falta de empleo digno genera violencia porque muchas personas se ven obligadas a delinquir debido a que no tienen medios de subsistencia.
Los ineficientes programas y políticas públicas por parte de los gobiernos han provocado que las y los jóvenes en México soliciten trabajo, sean engañados y reclutados por el crimen organizado, a través de falsas promesas, con supuestos empleos dignos y bien remunerados. La dignidad es la que se vulnera diariamente.
Estado fallido. Sabemos perfectamente que las y los gobernantes están de paso y tienen que tratar de resolver los problemas heredados por gobiernos anteriores, que dejaron crecer la violencia, muchos presidentes de México de hace varios sexenios que viven tranquilos luego de gobernar con pocos resultados, y heredando problemáticas que aún laceran a las y los mexicanos.
El fenómeno de la violencia que tanto daña a las familias necesita atención por parte de los expertos, de los científicos, que podrían trabajar para erradicar la maldad antes de que los malhechores delincan o sean encarcelados.
Organismos internacionales, movimientos sociales, las y los activistas trabajamos diariamente para visibilizar las problemáticas que existen en las calles y en los hogares de las familias. Lo que urgen son personas capacitadas en los gobiernos y no violadores a los derechos humanos, no delincuentes de cuello blanco.