Hasta ahora, los poderes Ejecutivo y Judicial, así como el Instituto Nacional Electoral (INE), solo han sido encabezados por varones, la paridad de género todavía no los toca, a pesar de que presumen promover la participación de la mujer.
En el caso de la presidencia de la República, todos sabemos que se requiere ganar una elección nacional. Han competido mujeres como candidatas en distintos partidos, sin que ninguna haya estado cerca de convertirse en la presidenta de México. Ni siquiera Josefina Vázquez Mota quien participó cuando su partido estaba en el poder.
Tampoco la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha estado a punto de ser presidido por una mujer. En este caso no hay una elección nacional. Los ministros eligen a su presidente. Sin embargo, para el siguiente proceso interno (2022-2023), es destacable que, de los 11 integrantes de la máxima sala, cuatro son mujeres y cualquiera de ellas pudiera llegar a la presidencia. Llama la atención que la cúpula del poder judicial solo se ha esmerado en incrementar la participación de la mujer a nivel de jueces y magistrados.
En el caso del poder legislativo es significativa la participación de la mujer, la paridad se manifiesta en la composición y presidencia de las dos cámaras. Mujeres han presidido tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores. Dejó de ser novedad. En número de curules y escaños se ha avanzado para que las mujeres ocupen la mitad de los lugares.
Por lo que se refiere a los órganos autónomos, el Banco de México ya se entrenó con su primera directora, Victoria Rodríguez Ceja. La CNDH va en su segunda mujer presidenta con Rosario Piedra Ibarra; la primera fue Mireille Roccatti en el periodo 1997-1999. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INA), está presidido por Blanca Lilia Ibarra Cadena. Brenda Hernández Ramírez preside la Comisión Federal de Competencia (COFECE) y María Elena Estavillo Flores fue titular del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de 2013 a 2019.
En contraste con estos órganos autónomos, el Instituto INE, nunca ha sido presidido por una mujer. Aquí la elección la hace la Cámara de Diputados, con el voto de las dos terceras partes a favor de alguna de las propuestas. Siempre han preferido varones y, en los procesos realizados, ninguna mujer ha estado cerca de ganar la presidencia.
La elección del presidente o presidenta del INE se hará el próximo año, cuando llegue a su fin el periodo de Lorenzo Córdova. Hasta ahora, al menos públicamente, ni varones ni mujeres han levantado la mano para manifestar su interés por dicho empleo.
Por el hecho de ser mujer, porque la paridad de género es mandato constitucional, no sería suficiente para dar por hecho que tendremos una presidenta de México a partir del 2004. Tampoco presidentas en la SCJN ni en el INE a partir del año siguiente.
Se tendría que modificar la ley para que partidos solo postulen a mujeres en el 2004, aprovechar la reforma electoral para garantizar la alternancia de género en la presidencia del INE y un acuerdo de ministros para que sea mujer el relevo de Arturo Zaldívar.
Lo justo es que se elijan a los o a las más capaces, sin forzar nombramientos ni discriminar a nadie.
vite10@hotmail.com
@zarateaz1
arturozarate.com