La política partidista y legislativa en los Estados Unidos ha cobrado una de las piezas mas importantes con el derrocamiento del líder de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy a manos de sus mismos compañeros de partido, de los republicanos.
A principios de esta semana tomo fuerza el rumor de que McCarthy había traicionado a su partido y a millones de personas que votaron por una Cámara de Representantes de mayoría republicana, al apoyar al presidente Joe Biden y a los demócratas en la construcción una salida, así sea temporal a la crisis económica que enfrenta el gobierno actual.
Y es que nunca en la historia legislativa estadounidense un líder de la Cámara Baja había sido removido del puesto a través de una moción de vacancia, la votación definitoria fue 216 en favor y 210 en contra.
El operador de esta extrema maniobra política fue Matt Gaetz, quien él mismo lunes esparció el rumor de que McCarty sería destituido del cargo, lo cual tomo cuerpo durante la noche y en la sesión camaral del día siguiente cristalizo.
McCarty se dijo sorprendido, no por su destitución en sí, sino por los riesgos extremos y complejos que implica no solo para su partido republicano, sino para el país mismo, ya que ahora las diferencias internas se profundizan y la parálisis legislativa impide el trabajo legislativo.
El que fuera nombrado también el vocero de la Cámara (speaker of the house) se dijo no arrepentido de haber trabajado por alcanzar un bien superior al haber contribuido para evitar una parálisis del gobierno ante la falta de recursos, pero que en definitiva no buscará nuevamente ocupar el cargo del cual fue destituido.
El congresista McCarty fue presa de la ley que el mismo impulso y que señala que cualquier representante podía solicitar la destitución del líder. La del martes fue una sesión ríspida, donde los mismos republicanos, los más radicales “exhibieron” a uno de los suyos a pesar del costo y, es que no se ve nada fácil que próximamente se alcance la elección de un nuevo liderazgo que debería de salir de sus filas y no, no es por falta de talento, lo que pasa es que los mismos republicanos en las posiciones de decision, simplemente no quieren dar paso al relevo generacional.
La sesión de la Cámara de Representantes fue sencillamente un desastre, donde lo que impero fue el caos.
Finalmente, el mismo martes y tras una rebelión entre el ala disidente republicana y, de forma provisional ascendió al liderazgo de la Cámara Baja un joven Congresista de 48 años, con amplia trayectoria legislativa, pero sin tener el respaldo total y permanente de la mayoría.
La política estadounidense vive uno de sus momentos más confusos, en tiempos de aguas revueltas.
@arnc7