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Columnas
La migración vehicular de la CDMX hacia el Estado de México y Morelos es un fenómeno que combina elementos de fiscalidad, regulación ambiental y comportamiento ciudadano. Este proceso, impulsado por la evasión del pago de la tenencia, las Fotocívicas y el acceso a regulaciones vehiculares más laxas, evidencia las asimetrías en la gobernanza metropolitana y plantea un desafío común en las grandes áreas urbanas del mundo: cómo coordinar políticas públicas entre entidades interdependientes.
La problemática de la migración vehicular no es exclusiva de México. Londres es un ejemplo emblemático de cómo las políticas fiscales y ambientales pueden integrarse para afrontar los retos metropolitanos. Dos medidas destacan en este contexto:
Congestion Charge: Introducida en 2003, esta tarifa aplica a los vehículos que ingresan al centro de Londres durante las horas pico, para desincentivar el uso del automóvil particular y mejorar la calidad del aire. Los ingresos se reinvierten en transporte público.
Zonas de Emisiones Ultra Bajas (ULEZ): Implementadas en 2019, estas áreas restringen el acceso a vehículos que no cumplan con estándares estrictos de emisiones. Los automóviles más contaminantes pagan tarifas adicionales para circular. Esto ha fomentado la transición hacia una movilidad más limpia.
Alemania ha adoptado un enfoque centralizado, evitando disparidades entre los estados federados. El impuesto vehicular (Kfz-Steuer) es recaudado por el gobierno federal y calculado en función de factores como las emisiones de CO₂, el tamaño del motor y el tipo de combustible. Así, se incentiva la compra de modelos más eficientes y los ingresos se destinan a mejorar el transporte público y las carreteras.
El Gran París es un modelo sobresaliente de coordinación intergubernamental en una región altamente fragmentada. Con 131 municipios y más de 7 millones de habitantes, la región enfrentaba problemas similares a los de la Zona Metropolitana del Valle de México. En 2016, se creó la Metrópoli del Gran París, una entidad de gobernanza metropolitana con facultades para:coordinar el transporte público; unificar regulaciones ambientales y fiscales; planificar de manera integrada.
A partir de la experiencia internacional, podemos aterrizar una propuesta para nuestra Zona Metropolitana:
Armonización de impuestos vehiculares: Una tasa uniforme para la tenencia en la CDMX, Estado de México y Morelos, garantizando equidad fiscal y eliminando incentivos para la migración de placas.
Creación de un Fondo Metropolitano de Movilidad y Sostenibilidad: Redistribuir la recaudación vehicular entre las tres entidades, priorizando proyectos de transporte público, reducción de emisiones y modernización de infraestructura vial.
Verificación vehicular coordinada: Implementar un sistema único de verificación para la región, con estándares ambientales alineados y tecnologías avanzadas para detectar emisiones.
Fortalecimiento de la gobernanza metropolitana: Establecer un organismo intergubernamental con facultades vinculantes para coordinar políticas de movilidad, medio ambiente y fiscalidad en la Zona Metropolitana del Valle de México. La persona ideal para encabezar esta tarea es, sin duda, Alejandro Encinas.
Londres, Alemania y el Gran París nos enseñan que los problemas metropolitanos solo se resuelven con coordinación, visión y voluntad política. La Zona Metropolitana del Valle de México no puede seguir fragmentada mientras la evasión fiscal y la contaminación avanzan sin control. Es momento de que nuestras gobernantes construyan una solución que no solo atienda este desafío, sino que también coloque a nuestra región como un referente internacional. La experiencia global está a nuestro alcance; ahora nos toca actuar localmente con determinación.
ENTRE GITANOS.
EL CONGRESO Y EL DESARROLLO METROPOLITANO
La jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada Molina, ya dio a conocer los trabajos que se están realizando para atender el creciente problema de migración vehicular, varios de sus secretarios están trabajando la propuesta y Alejandro Encinas coordina los esfuerzos. Bien haría el Congreso de la CDMX, en sumarse a la discusión.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com