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Columnas
Si el INE se falta al respeto a sí mismo, nadie puede esperar nada de sus actividades, dejando en manos de los tribunales las elecciones, tal y como reza el catecismo del golpe de Estado suave. El hecho de no sancionar a la oposición ni a su candidata por plagiar el logotipo del instituto luego de dar a conocer públicamente una petición que convirtió en propaganda engañosa a través del X (antes Twitter), engaño que se presta a confusión que es, evidentemente, un delito electoral, aunque no se vivan tiempos de campaña.
La judicialización de la política es un proceso que desde hace varios meses realiza la candidata de la oposición, cada día en mayor de cadencia de simpatías, y que bajo cualquier pretexto denuncia para destruir, cancelar, detener, sustituir, cerrar cualquier obra idea ni propuesta, ante la carencia de obras, ideas ni propuestas. Su misión es la destrucción y como tala hora quieren el poder a la mala.
Qué mejor oportunidad para anular la autoridad electoral que haciéndola blandengue, estéril desdentada y sumisa a los mandatos de la derecha. Así, la palabra la tienen jueces y magistrados que han mostrado su proclividad por la corrupción desde hace muchos años también.
Lo que la derecha no puede ganar con votos lo quiere ganar con jueces alquilados como sucedió en Brasil, Bolivia, Argentina, Perú. La sensación de inseguridad ya contagió a los hipocondriacos de sociedad que todavía no entienden los tiempos electorales de un país donde la derecha no tiene el poder. Sabemos que llegan hasta el asesinato como ha sucedido no sólo en los países arriba mencionados sino en otros muchos del resto del mundo. Basta revisar la historia.
Baste recordar que el 30 de enero de 1948, Nathuram Vinayak Godse, asesinó a quemarropa a Mahadma Gandhi. El asesino pertenecía al partido Hindu Mahasabha, una especie de PAN de India. Su justificación para asesinarlo fue el supuesto derramamiento de sangre que marcó la Partición, proceso político a través del cual se dividieron India y Pakistán. Hasta la fecha los hindúes de derecha siguen alabando al asesino. De quien dicen es un ejemplo de patriota. Así es la derecha, mientras en el extranjero admiran a sus héroes dentro de su territorio lo desprecian, desconocen la historia y la grandeza humana.
Esta es una de las causas principales para que hagan a un lado la democracia e impongan sus reglas y coloquen a sus títeres en el gobierno que les regresarán sus privilegios. En Perú puede verse, después del derrocamiento de Pedro Castillo, un Club de Yates que ni en Mónaco existe, con playas privadas y muy alejado de la zona de creciente pobreza de Lima. Eso es lo que quiere la derecha en México y no escatima esfuerzos ni gastos en lograrlo.