En 2015 la FIFA le otorgó la sede del mundial del 24 a Qatar, que dejó en el camino a los Estados Unidos. Parecía que hasta ahí llegarían las cosas, pero a los gringos nadie les hace un desaire sin sufrir las consecuencias (al menos eso es lo que ellos piensan). El Departamento de Justicia del país del dólar inició una investigación a fondo para averiguar cómo se había llegado a dicha decisión; no tuvieron que escarbar demasiado profundo, muy pronto salieron a la luz multitud de irregularidades mediante las cuales los qataríes embarraron con dinero, viajes, regalos y otras dádivas, a numerosos funcionarios del organismo que participaron en las votaciones. No era algo nuevo, desde hace décadas ese es el modus operandi para otorgar las sedes, muchos lo sabían. La diferencia es que los gringos no aceptaron quedarse sin mundial (por cierto, prácticas similares son comunes en el COI –Comité Olímpico Internacional–).
Como corolario, el entonces presidente de FIFA, Joseph Blatter y su mano derecha, Michel Platini, se vieron forzados a renunciar en medio del escándalo y el descrédito. A partir de ese momento el máximo organismo del futbol mundial quedó literalmente atado a los designios gringos, por aquello de otros datos y cosas feas que “podrían” darse a conocer. Los hechos lo demuestran de manera contundente, Estados Unidos obtuvo la sede del mundial de 2026, que será el más grande de la historia; en 2024 la Copa América, una total incongruencia, porque es un torneo de la CONMEBOL, es decir sudamericano, al que llegan algunos invitados de otras regiones y, en este año el Mundial de Clubes.
La escena fue patética y de pena ajena; durante la celebración del sorteo mundialista y fuera de programa, el actual presidente de FIFA, Gianni Infantino, le entregó al presidente gringo, Donald Trump (que afirma haber terminado con ocho guerras), el “Premio FIFA de la Paz”, el cual se otorga cada año desde… 2025. Ridículo, abyecto y aborrecible Infantino, quien está agarrado de donde ya te imaginarás, apreciable lector-lectora. Trump, quien es un narcisista y no resiste la adulación, estaba exultante al recibir su medalla después de quedarse sin su anhelado Nobel de la Paz, que le fue otorgado a una tipeja (si fuera hombre le diría “tipejo”) traidora a su patria, que clama a voz en cuello que Venezuela sea invadida por el gobierno estadounidense, ¡pa’ su!
Y eso no es todo; en vista del genocidio en Gaza, que sigue ocurriendo mientras lees esta columnilla por más que no sea tendencia, la UEFA iba a realizar una reunión para votar la expulsión de Israel de todas las competencias, comenzando por las eliminatorias mundialistas, pero hete aquí que bastó una llamada de Trump a Infantino para que el estado sionista no fuera marginado. La sesión fue suspendida. Afortunadamente los israelíes son malos para el fut y quedaron eliminados.
La última y nos vamos: Cristiano Ronaldo fue expulsado por agresión durante el penúltimo partido de la eliminatoria que su selección, Portugal, sostuvo con Irlanda. Según el reglamento, la sanción correspondiente es una suspensión de dos a tres partidos, lo que significa que el astro no jugaría por lo menos el primer encuentro del mundial. Sin embargo, Ronaldo visitó a Donaldo en la Casa Blanca y estuvo feliz de la vida con su anfitrión. No lo sé de cierto, pero es muy probable que, entre las risas y alegría del momento, el portugués le haya pedido al señor del pelo naranja que intercediera por él ante Gianni para que le redujeran el castigo. Al final sólo le echaron un partido, lo que significa que Cristiano jugará completo el mundial. Hasta el jueves…