La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa una prueba para la estabilidad económica de América del Norte y, en particular, para el futuro productivo de México, Se antoja una negociación estratégica de alto riesgo que podría redefinir la competitividad económica y comercial para la próxima década.
Por el lado de México, este proceso de revisión, recae en el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, con escenarios que van desde una renovación inmediata por 16 años más, hasta revisiones anuales, acuerdos bilaterales o incluso el inicio del proceso hacia su expiración en 2036.
De esta forma, este proceso de revisión del T-MEC ya no puede considerarse como una “actualización técnica de rutina”; están en juego los principales pilares de la economía mexicana; millones de empleos, inversiones manufactureras, exportaciones automotrices y cadenas de suministro dependen de la certeza jurídica que ofrece este acuerdo comercial.
Pero, el contexto actual es distinto al que existía cuando el tratado entró en vigor en 2020; la competencia geopolítica con China, las tensiones energéticas, las controversias laborales y las presiones arancelarias forman parte de una agenda mucho más compleja, robusta e, incluso, bélica.
Así, mientras el gobierno de los Estados Unidos busca mayores concesiones en sectores considerados estratégicos; la industria automotriz enfrenta presiones relacionadas con reglas de origen, contenido regional y condiciones laborales. Al mismo tiempo, la discusión sobre comercio digital, energía y medio ambiente adquiere un peso que hace apenas una década parecía impensable, vamos, inimaginable.
Para México, la revisión implica mucho más que preservar beneficios comerciales, también exige demostrar capacidad institucional, competitividad y certidumbre para atraer nuevas inversiones en medio del fenómeno de relocalización industrial, por ejemplo.
En este sentido, la mandataria Sheinbaum Pardo enfrenta un desafío delicado; la administración federal, deberá defender el interés nacional, sin romper los puentes de diálogo con Washington y Ottawa; por lo que la diplomacia económica exigirá firmeza, pero también capacidad de construcción de acuerdos, y Ebrard es un especialista en ello.
La relevancia de esta revisión trasciende los indicadores macroeconómicos y cada decisión impactará a trabajadores, pequeñas empresas, productores agrícolas, transportistas y consumidores, que dependen de una economía abierta y conectada con Norteamérica.
Si México logra consolidar una posición competitiva durante esta revisión, podremos fortalecer el papel como destino estratégico de inversión y contribuir a proyectos productivos, empleo y crecimiento durante varios años más.
De esta forma --una vez concluido el episodio del Mundial de futbol-- México estará preparado para aprovechar la integración regional e impulsar desarrollo, innovación y bienestar con los Estados Unidos y Canadá.
Punto Cero
En un hecho de igualdad sin precedentes, el Papa León XIV nombró a la mexicana María Montserrat Alvarado, prefecta del Dicasterio para la Comunicación; será la primera mujer en dirigir un órgano dentro de la Curia Romana en la Santa Sede, el nuevo encargo se ejecutará a partir del próximo 1 de noviembre. Enhorabuena.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz
Premio Nacional de Derechos Humanos 2017