EL PASADO 1 de abril llegó al Congreso de la Unión el documento de Precriterios Generales de Política Económica 2023, y con él se dio el primer paso al análisis para fincar el presupuesto de ingresos, egresos y deuda pública.
Sin duda, el gobierno federal deja clara su intención de que habrá salud presupuestal hacia 2023, y con base en ello vaticina un aumento en el gasto de casi 245 mil millones de pesos para favorecer a los programas de las secretarías de Defensa y Marina; becas del bienestar y universales, jóvenes construyendo el futuro, adultos mayores, tren maya y el corredor interoceánico, entre otros.
También hay recursos adicionales para medicamentos y atención a la salud, pero predomina la canalización de recursos para los proyectos de inversión que privilegia el presidente y otros programas sociales.
La intención de la actual administración es divulgar un ambiente de salud presupuestal hacia 2023. Hasta ahí todo está muy bien. Para eso son gobierno y el gabinete económico debe trabajar alrededor de los proyectos del Ejecutivo.
Sin embargo, el optimismo gubernamental no cuaja con los datos de los expertos económicos y agentes de mercados financieros del mundo.
El presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete creen que vamos a crecer al 3.4% este año, y al 3.5% en 2023, pero todos los que saben de números, privados y públicos, prevén una tasa de crecimiento económico de 1.8% en este año y de 2.1% para 2023. Otros, como Bank of America, BBVA y Citibanamex ubican el PIB en 1.3% para el año en curso.
La disparidad de opiniones se finca en un panorama muy claro: El mercado petrolero es volátil, por lo que no podemos basar el gasto en un mayor precio del barril de crudo, y porque tampoco producimos más.
La economía de México vive una gran dependencia de EU en temas como exportaciones, remesas y turismo, pero hemos dado bofetadas al principal socio comercial con el tema de la contrarreforma eléctrica, cuya etapa de definiciones en el Legislativo será la semana próxima, por lo que se avecina una confrontación acentuada con el gobierno de Biden, a quien no han dejado de presionar sus grupos empresariales.
Desde estos ángulos, es cuestionable la salud de las finanzas públicas.
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LAS ECONOMIAS del mundo se asfixian en la inflación, aunque se estima que ya se tocó fondo. Al cierre de marzo, el alza en precios al consumidor fue de 9.8% en España; de 7% en Gran Bretaña y de 8.5% en EU, por citar algunos ejemplos. Lo anterior obligará a todos los países, entre ellos en nuestro, a elevar en 50 puntos base o más las tasas de interés el próximo mes.
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Periodista (*)
Director de RedFinancieraMX
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