Sí, los éxitos no deben escatimarse y dada la forma tan agresiva con la que actúa el delincuente confeso que gobierna en estos momentos la nación más poderosa del planeta, una tregua de 90 días no conseguida por nadie más en el mundo, parece un éxito rotundo para quien las cosas no salen siempre bien.
Por ejemplo , un "triunfo" así era urgente después de la fiebre de turismo fifi de sus correligionarios, ignorándola olímpicamente, y exhibido por los "medios conservadores" que no tienen otra cosa más que hacer que mostrar su frustración y enojo porque "ya se les acabaron sus privilegios", desde que inició está maravillosa ¿transformación?
No faltaron los periodistas del régimen, genuflexos, que celebraron casi como si México hubiera ganado el mundial de fútbol, gracias claro a esta maravillosa ¿transformación?, lo que haría merecedor al "mejor presidente de la historia de la humanidad" de un altar en los cielos.
Pero no nos confundamos:
1) Desde que Trump anunció su amenaza dejó la puerta abierta para que la pospusiera antes de que llegara el plazo fatal; dicha amenaza ya se convirtió en la puerta de entrada o inicio de una negociación más. Ya se convirtió en la señal que Trump manda al gobierno mexicano para que le cumplan otra exigencia, perdón no quise decir eso, quise decir que es la señal ¿negociar?
2) Dicen que el trato hacia México es único, que a nadie más le dieron 90 días. Pero lo anterior no fue por veneración a los políticos mexicanos ni porque Trump sea débil ante la virgen de Guadalupe; es simple y sencillamente una facilidad del poderoso hacia el que sabe que tiene dominado, ¿alguien en su sano juicio se atrevería a decir que el gobierno mexicano debe enfrentarse frontalmente al orangután naranja?
Eso de "cabeza fría" que utiliza la presidenta es una de las formas más elegantes posibles para llamarle al papel que México juega, quizás no es de subordinación, pero tampoco de igual a igual como pretenden hacernos creer; si fuera de igual a igual entonces nosotros también deberíamos imponer plazos fatales, lo que no es cierto.
3) Cuando termine ese plazo, a finales de octubre, seguramente se anunciará otro acuerdo, sin considerar que el ánimo volátil del ocupante de la Casa Blanca puede modificar todo en un instante con una simple declaración, según se requiera.
Sí, fue un éxito el plazo adicional de 90 días que el delincuente confeso de la Casa Blanca le otorgó al gobierno mexicano, pero no ganamos el mundial de fútbol ni cosa que se le parezca.
Ese ánimo triunfalista prematuro que parece incluso genético entre los mexicanos, en ocasiones no nos permite ver más allá de nuestras narices.
No vamos a escatimar nada a la presidenta de México, qué bueno que logró una pausa por 90 días para el inicio de aranceles adicionales contra el país, pero también parece algo para dar miedo.
Un plazo de 90 días podría ser una eternidad si se tiene enfrente a alguien como Trump.
Apenas hace poco muchos rogaban a dios que se cumplieran ya los casi 6 años que su alteza Imperial de Palenque gobernaba, hoy miran con preocupación la caída de las hojas del calendario.
Es importante no celebrar lo que no hemos ganado, porque algo tan relativo como el tiempo puede darnos muchas sorpresas.