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Columnas
Los grupos que dicen serán convertidos en partidos políticos en unos meses presentan a personajes que consideran que pueden borrar su pasado con sólo un cambio en los colores de la organización donde militan.
El nuevo partido, es, al mismo tiempo exorcismo personal y renacimiento político, cuando en realidad es una burla a la memoria de los mexicanos. La aparente novedad del partido que organiza el ex perredista Guadalupe Acosta Naranjo radica en que personas identificadas con la derecha golpista nunca han militando en ningún partido y esto los convierte en recién nacidos en el mundo de las elecciones.
Ahí está, por ejemplo, el personaje que hacía de fake news conferencia y hasta cursos y cobraba a ingenuos para escucharlo, Macario Schettino; o José Antonio Crespo, acusado de servir a intereses poco claros o muy oscuros, ahora se incorpora a un partido con más pasado que futuro. También hay perfiles carnavalescos parecidos a los de aquella película de Juan López Moctezuma llamada la Mansión de la Locura, basada en uno de los cuentos más alucinados de Edgar Allan Poe, como Alazraki, Laura Zapata, Xóchitl Gálvez o Javier Alarcón, quienes desconocen la larga distancia que tienen que caminar del circo a la política.
Se trata de un intento de varios grupos por transformarse en partidos políticos, cuando en realidad es un monolítico grupo pletórico de odio conservador con el único objetivo de sacar el poder a Morena, la diferencia radica únicamente en el ego patológico de sus dirigentes que prefieren tener pocos reflectores, pero en solitario.
Los grupos están definidos ideológicamente, tienen una breve fluctuación entre la derecha y la ultraderecha, carentes de ideas políticas sólidas pero rebosantes de protagonismo y rabia.
De quien no dudamos del blindaje que dice tener ante el ridículo que a veces raya en la valentía o la temeridad es Sandra Cuevas, quien nombra como presidenciables de su nuevo partido, a tres personas que deberían estar en la cárcel y no por poco tiempo, todos ellos señalados por delitos graves, que van desde la construcción de edificios sin soporte estructural, hasta maltrato a mujeres, pasando por evasión fiscal.
Hay otros personajes que serían capaces de crear un partido nazi como la hija del ex secretario de Gobernación de Felipe Calderón, Fernando Gómez Montt, o el profesor de inestable ideología Roger Bartra, el hijo del ex presidente que reprimió a normalistas rurales.
Crearían grupos de raza superior, paramilitares, policías secretas, centros de tortura, espionaje a disidentes, represión y un grave retroceso en las libertades.
Esos son los héroes con los que la oposición intenta presentar rostros nuevos. Saben que los partidos de oposición existentes, están a punto de perder el registro y prefieren ver hundirse el barco desde una lancha de remos. Son el Ave Fénix de la carroña.