Se cumple un año más de la muerte de Jerry Lee Lewis, la última leyenda de la edad dorada del rock and roll, quien falleció a los 87 años en su casa de Memphis.
A Jerry Lee Lewis le apodaban elocuentemente The Killer (El Asesino), por su temperamento colérico y fiereza interpretativa, se convirtió en pionero e icono del rock and roll, rivalizó en la década de los cincuenta con toda aquella gloriosa avanzada de la nueva música del diablo –Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard, Carl Perkins–, los sobrevivió a todos y siguió impartiendo cátedra. Pero su ya maltrecha salud le dio la espalda definitivamente a los 87 años.
Deja una vida de película literal: Great Balls of Fire triunfó en la gran pantalla en 1989), momentos trágicos y truculentos y, sobre todo, dos de las canciones más importantes de la década de los cincuenta: Whole Lotta Shakin’ Going on y claro, Great Balls of Fire.
Jerry nació en el seno de una familia paupérrima que supo barruntar su descomunal talento artístico y se endeudó para comprarle un piano de pared de tercera mano que le enseñaron a tocar desde los 10 años dos de sus primos, desarrolló un estilo muy teatral (siempre de pie, siempre deslizando los dedos sobre las teclas) y resultó inevitable que Sam Phillips, el fundador de Sun Records lo fichara para sus estudios de Memphis, primero como músico acompañante y enseguida como protagonista. Allí coincidió en 1956 con Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash, con los que integraría el llamado Million Dollar Quartet.
En pleno éxito el mundo descubrió su lado más turbio y controvertido, cuando en mayo de 1958, inmerso en una gira por el Reino Unido, un reportero descubrió que su tercera mujer, su prima Myra Gale Brown, tenía tan solo 13 años cuando contrajeron matrimonio. Lewis fue acusado de pederastia y tuvo que suspender todo el calendario de actuaciones cuando solo llevaba tres conciertos de la gira. Nunca se recuperaría del todo de aquel episodio: las radios estadounidenses le censuraron de inmediato y ninguna de sus cientos de composiciones posteriores volvería a aparecer en las listas.
Su legado discográfico incluye cerca de 40 elepés, notables incluso en la última década: se despidió de los estudios de grabación en 2014 con el hermoso Rock and Roll Time, pero hay que destacar su álbum de duetos, Mean Old Man, con una nómina impagable de amigos/admiradores: Mick Jagger a Eric Clapton, Willie Nelson y Sheryl Crow.
Jerry aparecía más en las páginas amarillistas que en las listas musicales: su cuarta y quinta esposa en circunstancias nada claras (Jaren Pate se ahogó, sobre Shawn Stephens siempre pesó la sospecha de que sufría violencia machista), vio también morir a dos de sus hijos (Steve Allen Lewis se cayó a una piscina con tres años; Jerry Lee Lewis Jr., que despuntaba como batería, falleció en accidente de tráfico a los 19) y protagonizó algunos episodios terribles por su afición a las armas de fuego. Sobre todo, cuando disparó de manera fortuita a uno de los miembros de banda o cuando en 1976 la policía le arrestó borracho en las inmediaciones de Graceland, la mansión de Presley, y descubrió que en la guantera del coche escondía un revólver cargado.