¿La oposición se comportará a la altura de la sesión solemne del Senado en la que se tomará protesta a más de 800 juzgadores?
Por ley, porque así lo establece la Constitución, el 1 de septiembre rendirán protesta ministros, ministras, magistradas, magistrados, juezas y jueces electos por el pueblo el pasado 1 de junio. La mitad del Poder Judicial de la Federación, la otra mitad se elegirá en 2027.
¿Hará sonar la senadora Lilly Téllez su megáfono, seguida por el coordinador de su bancada Ricardo Anaya y sus demás compañeras y compañeras, las más de 4 horas que durará la sesión?
Las preguntas no son ociosas, sobre todo cuando se ha visto el comportamiento de legisladores en ceremonias protocolarias, para tomarle la protesta a funcionarios y diplomáticos.
Han llegado al extremo de quedarse sentados a la hora de honrar con un minuto de silencio o un minuto de aplausos a personajes que han fallecido. La misma senadora Téllez tuvo que ofrecer disculpas cuando fue exhibida por el presidente de la mesa directiva Gerardo Fernández Noroña. Se disculpó con el argumento de que estaba distraída y que por eso no se puso de pie.
¿Qué hará la oposición, que harán las representaciones del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, que nunca han estado conformes con el procedimiento seguido para elegir a los juzgadores?
¿Guardarán compostura? ¿Respetarán a los ministros, ministras, magistrados, magistradas, jueces y juezas o les reprocharán que hayan participado en el proceso de elección?
Lo menos probable es que guarden silencio y se concreten a ser testigos de un acto de la mayor relevancia para el país.
En el salón de sesiones, por grupos, dado el número de juzgadores, irán rindiendo protesta por turnos, desde las 19:30 horas. Se calcula que terminarían casi a la medianoche.
Primeramente, pasarían al salón plenario los ministros, ministras, seguidos de los magistrados y magistradas del Tribunal de Disciplina Judicial, el magistrado y magistrada de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Después los magistrados y magistradas de salas regionales, magistrados y magistradas de tribunales colegiados y cerrar con los jueces y juezas de los distintos distritos.
El único motivo de la sesión solemne, como lo marca la Constitución, es la toma de protesta, así que a ningún senador o senadora podría concedérsele la palabra o el uso de la tribuna “por alusiones”, “para hechos”, “para fijar posición” o por cualquier otro motivo.
Corresponderá a la presidenta de la mesa directiva tomar la protesta a los juzgadores. A cada grupo se le entregará la constancia del acto y ahí mismo en el presídium permanecerán unos minutos más para la foto oficial.
Con el fin de que sea acondicionado el salón de sesiones del Senado para la ceremonia del 1 de septiembre, desde hoy la Comisión Permanente del Congreso de la Unión sesionará en el antiguo recinto de Xicoténcatl, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Sin duda, la sesión solemne será el acto culminante del proceso de elección de los nuevos juzgadores, resultado de la reforma judicial aprobada por mayoría calificada y en respuesta al mandato popular expresado por la sociedad en las urnas en los comicios del 2 de junio del año pasado.
Desde la construcción de la reforma la oposición estuvo de acuerdo en que era necesaria la renovación del poder judicial. Lo que nunca aceptó fue la forma aprobada para hacerlo.
Falta por ver cómo se comporta el día de la toma de protesta.
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