Dentro de unos días se realizará el padrón de militantes de todos los partidos políticos, donde el PAN es el más vulnerable, en el último conteo del INE, hace tres años, apenas rebasó el límite mínimo para conservar el registro.
Ahora debe superar varios obstáculos como el crecimiento exponencial del padrón, del que deberá tener por lo menos, el 0.26 por ciento, de otra manera, se quedaría sin registro a nivel nacional.
A pesar de relazamientos, refundaciones, aperturas y reinicios del partido, no ha captado militantes suficientes para sortear su miseria en la militancia. Si así está la afiliación, la votación está peor.
Hay una deserción cotidiana en el PAN y el PRI, realizada con tanto desprecio que sus renunciantes ni siquiera se toman la molestia de darse de baja, por lo que el INE deberá poner mucha atención en este rubro.
Ante esta situación el PAN deberá desactivar la participación ciudadana en 2027, porque mientras menos votos emitidos haya, menor será el riesgo de perder el registro, ya que el 3 por ciento se exige de la votación, es decir, real, se toma de los votos existentes y no del padrón.
La decepción que ha provocado el PAN en la población, en los últimos meses se refleja en resultados, no es gratuita la pérdida del registro en Coahuila, segundo estado donde no existe ese partido. El primero fue Tabasco. Es decir, ahora trabajará con poco menos del 90 por ciento del electorado y poco más de 91 por ciento del territorio nacional.
Los desertores del PAN se dividen en dos: quienes fueron militantes y quienes votaban consuetudinariamente por ese partido. En ambos casos la lejanía es definitiva, no tocarán la puerta de otros partidos, simplemente se abstendrán, lo que ayudará más al PAN que si votaran a su favor, porque de esa manera adelgazan el número de votos emitidos.
De no obtener el 3 por ciento de la votación dejará de existir en estados como Chiapas e Hidalgo, lo cual sería un duro golpe para su dirigente quien considera que su partido es apoyado por millones de mexicanos y de nada le serviría conservar las gubernaturas en bastiones como Aguascalientes o Querétaro si en cada día más estados deja de existir. Prácticamente Chihuahua ya la perdió.
El PAN se enfrenta a los retos más grandes de su historia, carece de líder sólido, Jorge Romero, de inteligencia corta, es acusado de liderar el cártel inmobiliario plaga que se extendió a otras demarcaciones y hasta otros estados donde gobierna.
La salvación del PAN ahora radica sólo en su suerte, porque a pesar de que sus problemas surgen adentro, no tienen en su estructura dirigentes capaces de despojarse del protagonismo que les caracteriza y empezar a pensar en el bien de su organización.