Un posible cambio en la formulación de productos de Coca-Cola y otras compañías del sector alimentario para sustituir el jarabe de maíz por azúcar de caña como edulcorante podría representar una transformación compleja, costosa y con consecuencias negativas para los agricultores estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que Coca-Cola habría aceptado utilizar azúcar de caña en sus bebidas distribuidas en el país, tras mantener conversaciones con la empresa responsable de la reconocida marca de refrescos.
Esta iniciativa cuenta con el respaldo del movimiento Make America Healthy Again (MAHA). En ese contexto, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha promovido un cambio en los ingredientes utilizados por la industria de alimentos y bebidas, bajo el argumento de que los sustitutos propuestos representarían una opción más saludable para los consumidores.
Actualmente, Coca-Cola ya comercializa versiones con azúcar de caña en otros mercados, como México. Incluso, algunas tiendas de comestibles en Estados Unidos ofrecen botellas de vidrio etiquetadas como Coca-Cola "mexicana", que contienen este tipo de azúcar.
Ante las declaraciones de Trump, la empresa informó que “pronto compartiremos más detalles sobre nuevas ofertas innovadoras dentro de nuestra gama de productos Coca-Cola”.
Por su parte, PepsiCo anunció el jueves que también está dispuesta a utilizar azúcar de caña en sus bebidas Pepsi si así lo requiere la preferencia del consumidor.
No obstante, expertos del sector advierten que una modificación de esta naturaleza implicaría importantes ajustes en las cadenas de suministro, ya que el jarabe de maíz y el azúcar provienen de fuentes productivas diferentes. Asimismo, se requerirían cambios en el etiquetado y se generarían mayores costos de producción.
"Las industrias de alimentación y bebidas empezaron a usar jarabe de maíz en Estados Unidos en el pasado debido a los costos. Es más barato que el azúcar", explicó Ron Sterk, editor en jefe de SOSland Publishing, medio especializado en información para la industria de ingredientes.
De acuerdo con Sterk, el sector de las bebidas emplea jarabe de maíz con 55% de alta fructosa (AF55), mientras que los panaderos utilizan uno con una concentración de 42%.
Por su parte, la Asociación de Refinadores de Maíz advirtió que la eliminación total del jarabe de maíz de alta fructosa del mercado alimentario estadounidense podría reducir el precio del maíz hasta en 34 centavos por bushel, lo que se traduciría en una pérdida de 5 mil 100 millones de dólares en ingresos para los productores agrícolas.
"La onda expansiva económica resultante provocaría la pérdida de empleos rurales y tendría importantes consecuencias económicas para las comunidades de todo el país", señaló la organización.
La analista Heather Jones, de Heather Jones Research, estimó en una nota de investigación que "si Coca-Cola tuviera que cambiar la totalidad de su uso de AF55 a la caña, el aumento de costos muy probablemente superaría los 1.000 millones de dólares, dada la actual diferencia de precios entre el AF55 y el azúcar de caña y la probabilidad de grandes aumentos de precios para este último".
Para producir una libra de jarabe de maíz de alta fructosa, se requieren aproximadamente 2.5 libras de maíz. Por ello, un cambio sustancial en el uso de este edulcorante podría afectar directamente la demanda del grano e incrementar las importaciones de azúcar de caña, ya que la producción nacional no sería suficiente para abastecer el consumo interno.