La industria relacionada con el descanso mantiene una tendencia de crecimiento en México, impulsada principalmente por el aumento en la demanda de colchones y los cambios en los hábitos de consumo registrados desde el confinamiento por la pandemia de Covid-19.
La fabricación de colchones, persianas y cortineros creció casi 35% durante los últimos cinco años y superó los 7 mil millones de pesos, de acuerdo con datos del Inegi. El avance se registró pese al bajo crecimiento de la economía nacional, el ingreso de productos asiáticos y el incremento en los costos de los insumos.
Directivos del sector señalaron que durante el confinamiento las ventas de colchones aumentaron entre 30% y 40%, debido a que las personas permanecían durante más tiempo en sus hogares y destinaron mayores recursos a mejorar sus espacios.
El comportamiento de la industria también se relaciona con una mayor atención al bienestar y al descanso. Aunque el sector enfrenta un escenario económico menos dinámico, algunas empresas reportaron crecimientos de doble dígito durante el año pasado.
Uno de los principales retos para los fabricantes son los costos de producción. Desde principios de año, las materias primas registraron incrementos de entre 8% y 9%, situación que repercute directamente en los precios y en los márgenes de las compañías.
Después de un crecimiento de 20% en ventas durante el año pasado, las expectativas para 2026 apuntan a un avance de entre 8% y 10%, ante un menor dinamismo en tiendas especializadas, departamentales y autoservicios.
En cuanto al gasto de los consumidores, el precio de los colchones presenta una amplia diferencia dependiendo del segmento. En una de las marcas consultadas, el desembolso promedio se ubica entre 14 mil y 17 mil pesos, mientras que los productos disponibles van desde 5 mil hasta 100 mil pesos.
Otro factor que enfrenta la industria es el ingreso de colchones provenientes de Asia, particularmente de China, que desde hace algunos años tienen presencia en el mercado informal y en tianguis, además de ser comercializados por distribuidores que buscan ofrecer alternativas de menor precio.
Pese a esta competencia, los fabricantes observan un cambio en el comportamiento de los consumidores, quienes después de la pandemia realizan compras más racionales y buscan productos de mayor duración, incluso si esto implica pagar una cantidad mayor.
En el segmento medio y premium también se ha registrado un aumento de doble dígito en el gasto promedio por consumidor. Sin embargo, el crecimiento se ha reflejado principalmente en el valor de las ventas y no necesariamente en un mayor número de piezas comercializadas.