¡Que renuncien todos! Así respondió el Presidente de la República cuando fue cuestionado por representantes de los medios de comunicación, sobre la crisis del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; y es que no es para menos.
El pasado miércoles, al más viejo estilo, un grupo de magistradas y magistrados protagonizaron un bochornoso espectáculo que alimentó el morbo de la familia electoral y la clase política, al destituir al Magistrado José Luis Vargas en la presidencia del órgano colegiado y elegir al Magistrado Reyes Rodríguez como su sustituto, lo cual propició una crisis institucional, pues el primero no acepta su remoción al calificarla de ilegal e inconstitucional.
Lo anterior es un hecho grave, pues con dicha actitud, las y los integrantes del pleno afectaron el desarrollo del proceso electoral que aun no concluye, al generar un estado de incertidumbre sobre quien ostenta la titularidad del tribunal y sobre la validez de la sesión convocada por el grupo opositor a Vargas, en la cual también se resolvieron diversos medios de impugnación, dando fe un “Secretario General de Acuerdos” sin nombramiento, pues hasta donde tenemos entendido, la plaza sigue ocupada por Carlos Vargas Baca.
El Magistrado Vargas Valdez anunció que acudirá a la Suprema Corte de Justicia para que dirima el conflicto, pues desde su punto de vista, no existe en la norma la figura de la remoción o destitución del titular de la presidencia del organismo jurisdiccional y que su nombramiento concluye hasta noviembre de 2023 y, que, además, no tiene pensado renunciar.
Por si faltara más, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, el doctor Santiago Nieto, comentó que la investigación contra el togado sigue, lo cual fue recordado por el grupo disidente durante la sesión alterna en la cual le dijeron de todo.
Con independencia de quien tenga la razón jurídica, lo cierto es que la crisis debe ser superada con prontitud, pues el máximo tribunal electoral del país aún tiene muchos asuntos pendientes por resolver y, en las actuales circunstancias, no hay condiciones para ello, causando perjuicio a los justiciables, lo cual no debería suceder.
Lo que antecede debe llamar a la reflexión, pues es evidente que con motivo de la inminente reforma electoral, la Sala Superior será renovada en su totalidad y sería deseable que los legisladores consideraran en las nuevas designaciones a perfiles frescos, que si bien, seguramente no serán políticamente puros, si deberán garantizar imparcialidad, congruencia y honestidad en sus decisiones, pues no debemos olvidar que si bien es cierto, las sentencias se emiten con base en constancias, las mismas en la mayoría de los casos, resuelven temas vinculados a la lucha por el poder, por lo cual, también deberán hacer gala de sensibilidad política, privilegiando la colegialidad sobre el individualismo; ya veremos en que termina este interesante drama.
Pancha de quite: “La demora de la justicia significa injusticia”. Walter S. Landor.