La Fórmula 1 es una verdadera jungla en la que es muy difícil sobrevivir y donde muy rara vez hay segundas oportunidades. La más reciente víctima ha sido Logan Sargeant, quien fue cesado de manera fulminante por la escudería Williams a raíz del desastre que sufrió en Zandvoort el pasado fin de semana, cuando se despistó por enésima ocasión, con tan mala suerte, que el monoplaza se incendió provocando su pérdida total. Un golpe tremendo para las menguadas finanzas del equipo de Grove que sufrieron mucho por los constantes choques del estadounidense, incapaz de sumar un solo punto en los 36 Grandes Premios que disputó. Logan es un digno heredero de las desgracias de Nicolás Latifi o Pastor Maldonado, por mencionar un par de ejemplos de pilotos sin el nivel para estar en la máxima categoría.
El asiento del sargento será ocupado durante el resto del campeonato (nueve carreras) por el argentino Franco Colapinto, reserva y miembro de la academia de Williams. Colapinto, de 21 años de edad con 41 puntos de Superlicencia, es un piloto caracterizado por su versatilidad y adaptabilidad, poseedor de una personalidad agradable y carismática que le ha granjeado muchos amigos dentro del medio. Además, ha seguido el proceso completo para llegar a la F-1, sin tomar atajos, como suelen hacer aquellos que tienen conexiones o son herederos de apellidos ilustres, v. gr. Mick Schumacher. Actualmente competía en el campeonato de F-2 y estaba por delante en la clasificación de Andrea Kimi Antonelli, al que muchos consideran el nuevo Verstappen, quien será piloto de Mercedes en 2025.
Con seguridad Colapinto no formará parte de la parrilla del año próximo, puesto que todos los asientos ya están ocupados o lo serán en breve, pero sí tendrá la oportunidad de su vida para brillar y dar de qué hablar. Si logra actuaciones sobresalientes y no comete errores similares a los del sargento, lo cual no le será difícil porque es mucho mejor piloto, Franco podría aspirar seriamente a ser parte importante de la necesaria renovación generacional en el 26, cuando todo será nuevo y literalmente se empezará desde cero. Por lo pronto Williams tendrá varias actualizaciones que prometen bastante. Lo que ya es un hecho, es que por primera vez en muchos años habrá cuatro hispanohablantes entre la elite del automovilismo mundial.
La Argentina es un país que posee una fuerte tradición dentro del automovilismo de competencia, cuna de Juan Manuel Fangio, el mítico Chueco de Balcarce, cinco veces campeón del mundo en una época donde serlo tenía mucho mayor mérito que en la actualidad, quien siempre ocupa uno de los tres primeros lugares en cualquier lista de los mejores pilotos de la historia, y de Carlos Alberto Reutemann que debió ser campeón en 1981, pero al que Williams privó injustamente de la oportunidad por favorecer a Alan Jones. Tras 23 largos años de ausencia en F-1 será muy agradable ver de nuevo a un piloto argentino formando parte de la parrilla.