Si alguien, quien sea, sostenía que en México la oposición estaba neutralizada y que ya no existía, se equivocó y para corroborarlo, basta con ver que el conflicto entre el oficialismo y la oposición, ha escalado al ámbito internacional, lo que ha derivado en un clima de preocupación en Palacio Nacional.
En su momento, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, viajó a Washington para denunciar la persecución de la que ha sido blanco, al tiempo que se reunió con importantes personajes del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pues bien, ahora, el presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aceptar su denuncia contra el Estado mexicano por la persecución política que padece.
No sobra señalar que el político y el empresario cuentan con visa para ingresar a EU, lo que contrasta con muchos de los militantes de la cúpula del partido Morena, que la han perdido por acciones oscuras y cuestionables.
El presidente de Grupo Salinas argumenta que desde el 2023, se recrudeció la persecución en su contra y de sus empresas, siempre bajo el argumento de que le debe dinero al fisco, monto que el oficialismo infló en diez veces con lo que evidenció un fin coercitivo y no recaudatorio.
Lo que hizo entonces Salinas Pliego fue agotar todas las instancias nacionales que como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, (SCJN), están subordinadas totalmente al Estado, por lo que recurrió a traspasar nuestras fronteras y en Washington, planteó que la persecución de la que es objeto, busca también “restringir su libertad de expresión y su participación en el debate público”.
El caso de la Suprema Corte que encabeza Hugo Aguilar, es ilustrativo ya que la Reforma Judicial y el cambio de la SCJN, así como la cancelación de la Ley de Amparo representa una gravísima amenaza a la libertad y a los Derechos Humanos de los mexicanos.
Todo lo anterior resulta porque Salinas Pliego, se ha convertido en un candidato con amplias posibilidades de aspirar a las elecciones presidenciales del 2030, en un país en el que el oficialismo supone que acabó con la oposición.
Documentada está en dicha denuncia la forma en que el partido Morena ejerce la criminalización de la crítica para dañar la reputación del dueño de Grupo Salinas y de pasada, silenciar a la disidencia, sobre todo en momentos tan coyunturales como este, cuando la Reforma Electoral está a punto de ser presentada.
Es indudable que el caso de Salinas Pliego, constituye un aviso sobre la crisis institucional en México y acabar con el pluralismo democrático, cuestión que el propio empresario había advertido que primero, la persecución era en su contra ¿y luego quién sigue?
morcora@gmail.com