¿Y si dejamos de normalizar lo que no es normal? Como la invisibilización que históricamente hemos vivido las mujeres. ¿Y si nos atrevemos a mirar las luchas que nuestras ancestras han ganado para que hoy las mujeres podamos estudiar, trabajar y participar en la toma de decisiones?
“¿Qué pasa cuando las religiones son el medio para justificar la violencia, el odio, la intolerancia, el terror y la muerte? En el nombre de Dios, desde una visión patriarcal, se han ejecutado los peores crímenes que han atentado contra la dignidad de las mujeres”, así comienza un episodio de “Yo Soy Mujeriega”, un podcast que pone al centro de la conversación las problemáticas de mujeres de todas las generaciones.
Se trata de un espacio feminista, autogestivo y de trabajo colaborativo que escucha y da voz al feminismo. “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”, se escucha decir a María José de 9 años, quien también participa activamente, para nombrar a las niñas, verlas y ponerlas al centro de la conversación, ya que todo lo que hagamos por nosotras en presente va a impactar en nuestras niñas.
“El término mujeriego, históricamente se ha acuñado al tipo de hombre que conquista a las mujeres, las enamora y finalmente las domina. Mujeriega nace en contra respuesta, para mostrar la otra cara de la moneda y como un claro ejemplo de que todo lo aprendido se puede desaprender”, me dijo Marcela Piñón, creadora, investigadora, escritora y productora del podcast.
Con episodios mensuales en Spotify, dirigidos a mujeres, “Yo Soy Mujeriega” contrasta lo qué significa ser mujer, haciendo un viaje en el tiempo a través de tres generaciones, la de nuestras abuelas, nuestras madres y la nuestra. En cada episodio se propone reflexionar sobre la educación patriarcal y su impacto en la vida cotidiana.
Nació luego de un proyecto en el que Marcela participó sobre género y construcción de ciudadanía, y es que precisamente este tema ha sido uno de los ejes centrales del movimiento feminista, buscar el bien común en la sociedad, formando personas más igualitarias y equitativas, a través del feminismo y la sororidad.
“El feminismo me ha enseñado a no quedarme callada nunca más”, “Construyamos nuevas narrativas para la vida”, “Maltrato en la primera infancia: las niñas son vulnerables por ser niñas”, son algunos de los temas que se abordan.
Y como dice uno de mis lemas favoritos del movimiento feminista “ahora que sí nos ven”, y yo lo agregaría “ahora que sí nos escuchan”, celebro la creación de espacios como “Yo Soy Mujeriega”, que busca educarnos en el acceso a nuestros derechos, con datos históricos, narrativas que nos atrapan, pero sobre todo que nos cobijan.
Gracias a Marce y María José, por regalarnos un año de “Yo Soy Mujeriega”.