Me gustan las cadenas de bendiciones. Obviamente no me refiero a aquellos mails salvadores de almas en pena en los que al reenviarlos reivindicabas años de karma en un solo click. No. Me refiero a aquellas buenas acciones de personas que llevan a bendiciones para otros. Así es como conocí Zeru, por la referencia de una amiga mía que me recomendó como foodie para un estudio gastronómico. Gracias Ana.
De entre una lista de opciones de restaurantes que me proporcionaron, opté por Zeru, del cual ya tenía también previo conocimiento como un gran lugar para deleitarse con comida española, y en mi visita, simplemente lo confirmé.
Ubicado en Avenida Revolución en la Ciudad de México (también tiene otra sucursal en Lomas y otra en Miami), Zeru abre sus puertas a los comensales en un ambiente contemporáneo y agradable, con mesas con amplios y cómodos sillones y un decorado elegante que hace de la estancia un lugar acogedor. Aunado a ello, la atención del personal es muy cálida y amable. Incluso el chef, José Luis Escobar, tuvo las atenciones para platicarnos de los platillos.
Iniciamos la comilona con unas deliciosas croquetas de jamón serrano. Ocho pequeñas porciones hicieron su aparición en fila, acompañadas de una rica salsa cremosa.
A ello siguió una coliflor rostizada que estaba tan buena que opté por comerla sin el aderezo que la escoltaba.
El plato principal fue una totoaba con salsa de alcachofas y jamón. Simplemente deliciosa. Una parte del pescado venía al descubierto, lo que permitió deleitarnos del sabor natural de la totoaba, jugosa y suave y que, al contacto con la salsa, permitía el protagonismo de la misma, pero sin perder su consistencia. Cada bocado fue un deleite de sabor.
El siguiente plato fue un exquisito arroz azafranado a las brasas con mariscos, que nos sugirieron fuera de segundo, dada la fuerza de su sabor. Y así fue, una explosión de sabores intensos presididos por el azafrán, más los acompañantes marinos (almejas, ostiones y camarón) hicieron que valiera la pena la espera.
Finalmente, el gozo al corazón, el postre. Nuestra petición fue hecha con base en un enamoramiento a primera vista y olfato, que llegó a la mesa de junto y que no hubo forma de no pedir. Un espectacular volcán de queso manchego acompañado de sorbete de frutos rojos, maravilloso. Al partirlo, el queso salió derretido por los bordes y su mezcla con el sorbete fueron magia pura.
Todo este manjar lo acompañamos con un vino blanco recomendación del sommelier.
Definitivamente, mis queridos amantes del buen comer, Zeru es una gran opción para degustar de una buena comilona en un lindo lugar, por lo que les sugiero visitar alguna de sus sucursales.
Si quieren ver las imágenes de este festín los invito a seguir mis redes sociales en Instagram, TikTok y Facebook donde me encontrarán como Amante del Buen Comer.
¡Buen Provecho!