Por Adriana Moreno Cordero
Corría el año 2012, cuando Josefina Vázquez Mota obtuvo la candidatura del PAN a la presidencia de la República, venciendo en las elecciones internas a Santiago Creel, que en el 2006 había sido el “delfín” de Vicente y Marta Fox y a quien era considerado la carta fuerte del presidente Felipe Calderón, el exsenador Ernesto Cordero.
Quizás el mérito de la extitular de la Sedesol fue que logró imponerse a dos poderosos contendientes, procedentes de las élites de Acción Nacional y con ello, obtuvo la candidatura de uno de los partidos fuertes.
Compitió en dichas elecciones con Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, y tan segura se sentía que en alguno de sus discursos dijo: “voy a ser la primera mujer presidenta de México en toda la historia el país”. Diversos analistas consideraron que el hecho de ser mujer, representaba un elemento novedoso, sin embargo, muchos fueron los factores que jugaron en contra de la hoy senadora y que llegaron al punto de que en un momento dado, se le viera extremadamente delgada, lo que se proyectó como un símbolo de debilidad y vulnerabilidad.
Algo omitió la excandidata presidencial y es que México aún no está preparado, por atavismos o por lo que sea, para tener una presidenta de la República.
Por aquella época el expresidente Vicente Fox hizo público que supuestamente se sumaba a la campaña de la senadora y la llamó “La Jefa”, pero al poco tiempo el guanajuatense hizo a Enrique Peña Nieto su favorito. Entonces, Vázquez Mota se sintió traicionada, usada. Nueve años después y aprovechando la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la senadora albiceleste acusó tanto a Fox Quezada como a Felipe Calderón de haberla sometido a violencia de género.
Narró que antes del segundo debate presidencial, Fox le hizo llegar un mensaje en el que le anunciaba su apoyo, pero a Peña Nieto, en lo que bien puede interpretarse como una traición de parte del guanajuatense, “me parece que eso es algo que se llama violencia de género y, que muchas de nosotras, jamás nos atreveríamos a hacer..., pero con nosotras sí lo hacen”.
Respecto al expresidente Calderón, la senadora Josefina Vázquez reprochó que nunca le hubiera creído su triunfo en las internas de Acción Nacional y no podía ser de otra forma porque la senadora no era la preferida del entonces presidente.
Así, bien puede concluirse que la señora Vázquez Mota lo que intentó con esta serie de declaraciones es asirse a la lucha de las mujeres para que su caso saliera a la luz de nueva cuenta. Lo cierto es que la excandidata presidencial no pudo, por más que intentó, ser una buena abanderada y en todo caso, fue víctima de la traición política en su propio partido, Acción Nacional. Incluso “fuego amigo”, pero hasta ahí.