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Propósitos gubernamentales de año nuevo

Propósitos gubernamentales de año nuevo

Columnas martes 07 de enero de 2020 - 00:43

Lo de Irán está gravísimo, pero no olvidemos que México sigue existiendo. A finales del año pasado, se presentaron dos planes de gran relevancia para el sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador. El primero de ellos, el Programa Nacional de Vivienda, en un formato más tradicional, presentado por Sedatu, no tiene la concreción de un programa sino la ambición de un Plan, así que materialmente podemos considerarlo tal, pero no por ello es menos importante; aborda uno de los problemas neurálgicos que había sido casi ignorado en el Plan Nacional de Desarrollo y que impactó de manera determinante la economía nacional. La industria de la construcción tuvo su peor año en más de una década, con una contracción que no se veía desde la crisis global de 2008. En buena parte se debió a la cancelación del Programa de Soluciones Habitacionales, que era un nombre elegante para el subsidio a la vivienda de interés social. Es peligroso quitar algo sin tener claro con qué sustituirlo, sobre todo tratándose de proyectos sociales. Actualmente, al menos en el papel, el gobierno federal reconoce que la vivienda es uno de los motores principales del desarrollo económico, y si bien hace un diagnóstico de que el modelo anterior de desarrollos gigantescos satélites en municipios inaccesibles era fallido (no le falta razón, y la prueba es que hoy el Estado de México está lleno de estas ciudades fantasma), pretende explorar alternativas como la auto construcción asistida, la remodelación y la dignificación de viviendas ya ocupadas. Malas noticias para las tres inmobiliarias que hacían todas las casas nuevas, pero buenas noticias para las familias más pobres.
El otro plan, más ambicioso, y más heterodoxo, porque fue operado por la oficina de la presidencia, pero presentado por el Consejo Coordinador Empresarial, es el ambicioso proyecto nacional de infraestructura (referido sobre todo a comunicaciones y transportes) que espera cubrir varios billones de pesos en obra pública, a lo largo de 6 años. En próximas fechas se presentará uno semejante, pero sobre materia energética. Aquí me gustaría hacer conscientes a los lectores, y si entre ellos hay algún funcionario público, que tomen ciertas precauciones para que ese plan nacional sea digno de tal nombre. En el de comunicaciones se ignoraron a ciertos estados de la República, por razones que nadie ha dejado en claro. Si fuera un proyecto de los empresarios, no habría por qué dar explicaciones. Pero no lo es. Es un proyecto público - privado de alcance nacional, y como tal, cualquier exclusión sería discriminatoria. Así, estados que han hecho todo bien en materia económica, como Tlaxcala, y otros que fueron abandonados por gobiernos corruptos el sexenio pasado, como Morelos y Veracruz, deben ser también tomados en cuenta como destinos para inversión, porque el desarrollo, como ha dicho el presidente, o es democrático, o no es desarrollo. Esperemos.


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/CR

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