Rosalía Zeferino
El pasado 3 de octubre, en el marco de los Cien años de la fundación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), sin ningún evento o ceremonia que recordara el momento en que por fin el Estado creaba formalmente la institución que se encargaría de hacer cumplir el Artículo Tercero Constitucional, Delfina Gómez, Titular de la dependencia, en un videomensaje reconoció que garantizar el derecho a la educación todavía es una meta a lograr y destacó que las y los docentes son el pilar fundamental del sistema educativo nacional y una de las prioridades del gobierno federal es el garantizar el trato digno que merecen como mentores de los niños y niñas.
En estas líneas hay puntos que reflexionar, por ejemplo que en pleno siglo XXI la educación no sea un derecho del que puedan gozar todos los mexicanos nos debe preocupar e indignar, porque más allá del impacto negativo que ha tenido la pandemia en el sector educativo y que el INEGI dio a conocer que expulsó a 8.8 millones de estudiantes entre tres y 29 años del ciclo escolar 2020-2021; el CONEVAL con antelación había informado que entre 2018 y 2020, la población de 3 a 15 años que no asistía a la escuela y no contaba con la educación obligatoria pasó de 2.6 a 2.8 millones de personas, y que en el mismo periodo la población de 16 a 21 años en esta circunstancia pasó de 3.7 a 4.1 millones de personas.
Lo que quiere decir que a 100 años de que José Vasconcelos argumentara que era necesaria una dependencia federal que tuviera como propósito fundamental “salvar a los niños, educar a los jóvenes, redimir a los indios, ilustrar a todos y difundir una cultura generosa y enaltecedora, ya no de una casta, sino de todos los hombres”, la educación, a pesar de los apoyos que se dan actualmente con las becas “Benito Juárez”, no llega a todos, no es un derecho al que acceden todos los mexicanos.
Por otro lado, en torno a los docentes, a pesar de que en el discurso una y otra vez se menciona que son el pilar del sistema educativo nacional, todavía hay mucho que hacer por ellos, lo cual tendría que empezar por aumentar el presupuesto federal 2022 destinado a educación, para garantizarles, como lo ha expresado el Ejecutivo Federal para la Guardia Nacional, salarios justos, prestaciones e instalaciones dignas para trabajar.
Se lo merecen, porque ellos no se han alejado del espíritu de los “misioneros culturales” que impulsó Vasconcelos, porque están presentes en toda la geografía nacional, no hay lugar en donde no estén presentes y esta pandemia lo ha puesto en evidencia, maestros movilizándose física o virtualmente, gastando sus recursos para estar presentes con sus alumnos, para cumplir con su tarea, porque como se ha dicho muchas veces, si el sistema educativo no se detuvo, fue gracias a ellos.
Por eso de manera acertada a nivel mundial para la celebración del Día Mundial de los Docentes, que fue ayer 5 de octubre, la UNESCO, OIT, UNICEF y la Internacional de la Educación con el lema “Los docentes en el centro de la recuperación de la educación”, han exhortado a todos los países a que inviertan en ellos y les den prioridad para la recuperación de la educación para que todos los alumnos tengan acceso a un docente cualificado y respaldado.
100 años de la SEP no los podemos dejar pasar, sin embargo para que sea una verdadera celebración, el Estado debe garantizar que la educación llegue a todos los mexicanos y que nuestros docentes sean revalorados y dignificados, porque como lo dijo Vasconcelos: “en todo sitio donde hubo maestros, todos hicieron suya la empresa de crear una gran Secretaría de Educación Pública” .