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103 años: El cambio constitucional

103 años: El cambio constitucional

Columnas jueves 13 de febrero de 2020 - 01:51

El régimen democrático en México nació en 1997, cuando el PRI perdió como partido hegemónico, la mayoría en la Cámara de Diputados.

Nuestra democracia es joven, tiene apenas veintitrés años. De 1997 al 2020 hemos avanzado hacia el desarrollo de nuestro sistema democrático, sin embargo, estamos lejos del cambio constitucional que necesitamos.

Para consolidar nuestra democracia, requerimos un cambio constitucional -y por tanto político- mucho más profundo. La transformación de nuestra realidad política no puede hacerse solamente con la voluntad e intervención de un poder, o un personaje político, sino de todas las instituciones y, sobre todo, de la mayoría de los sectores de la sociedad.

Pero ¿cómo llegamos al grado de descomposición que vivimos hoy en México? Actualmente, nuestro régimen político sigue sectorizado y ha ido agregando a nuevos grupos de interés. Hoy tenemos a: campesinos, maestros, obreros, servidores públicos, militares, profesionistas, empresarios, comerciantes, estudiantes, minorías sociales, organizaciones de la sociedad civil, iglesias y grupos delincuenciales.

Cada uno de estos grupos, en menor o mayor medida, como regla general, actúa al margen de los principios de la Constitución, porque han encontrado que es mucho más benéfico hacerlo así, pues ello les asegura la obtención o conservación de empleos, plazas, tierras, créditos, propiedades, programas sociales, concesiones, permisos, contratos, licencias, condonaciones de impuestos, impunidad y ganancias millonarias lícitas o ilícitas.

Estamos ante una realidad demoledora, casi la totalidad de los sectores sociales no tienen incentivo para respetar la Constitución, porque ésta consagra pactos formales que exigen la toma de decisiones que, de seguirse al pie de la letra, impediría a todos estos sectores alcanzar los beneficios de los que gozan en la irregularidad.

En la vida real, estos sectores construyen comportamientos paralelos con incentivos y finalidades distintos que se mueven en direcciones complejas y a veces contrapuestas, aunque siempre en sentido contrario de lo que ordena nuestra Constitución.
El cambio constitucional que necesitamos implica una reconstrucción de nuestros pactos sociales y políticos. Necesitamos disolver los fenómenos sociales paralelos que ahora tenemos y construir otros dentro del marco de las posibilidades de la Constitución.

Esta transformación pasa por: i. actuar contra los factores que tienen capturados varios sectores del Estado mexicano; ii. generar un sistema de justicia que sancione efectivamente a quien viola los pactos formales y proteja a quien los cumple, haciendo que la realidad se ajuste a las normas constitucionales; y, iii. construir un auténtico estado de derecho en el que la legalidad y la voluntad general imperen sobre intereses particulares o de grupo que rompen una y otra vez el pacto social e impiden la convivencia pacífica y ordenada de todos.

Ese es el cambio constitucional que necesitamos a 103 años de la entrada en vigor de nuestra Constitución.

Especialista en Derecho Constitucional y Teoría Política.
Twitter: @CASMAD_


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/CR

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