“El beisbol es analogía de la vida misma” El beisbolero (pelotero, comunicador, umpire, aficionado, directivo) tiene malos momentos, un día que quiere olvidar, bloquearlo, pero “a lo hecho, pecho” y es cuando hay que levantarse, sacudir polvo del uniforme, acomodarse gorra y mirar hacia el frente, con el aprendizaje del mal momento, para retomar los éxitos. Venga “Lobito” Saíz.
Corriendo a primera base. Dicen los que saben que el cátcher es el mariscal defensivo, porque ve todo de frente y conoce puntos débiles de rivales, además suele contar con brazo respetable que evita robos de base, pero si además a la ofensiva es bastión del line up, hablamos de un fuera de serie como ocurre con nombres del nivel de Iván Rodríguez, Yadier Molina, Buster Posey, Johnny Bench o Yogi Berra en MLB, así como “Kalimán” Robles, “Paquín” Estrada, Sebastián Valle, Adán Amezcua, Miguel Ojeda o Iker Franco en nuestros diamantes. Peloteros que se ganaron no sólo el cariño de sus aficionados, sino el respeto y reconocimiento de la afición por ser piezas clave para sus equipos, dirigiendo y dando confianza a sus pitchers en ese #TurnoAlBat relevante, aquel que le vino a la mente si tuvo la fortuna de ver en acción a algunos de estos “hombres de hierro”.
Robando segunda. Al leer en twitter efemérides beisboleras que diario comparte @hiramberman (le recomiendo lo siga para tener información fresquecita de la historia beisbolera) nos llamó la atención que este martes coincidieron en dicho espacio 2 de los mejores receptores extranjeros que han pisado terrenos beisboleros en nuestro país: Josh Gibson (Azules de Veracruz) y Elrod Hendricks (Jalisco) del 1º, llamado “Babe Ruth de color” se conmemoraron 110 años de su nacimiento, mientras que “El Charro Negro” se fue hacia el diamante celestial hace 16 calendarios.
Entre ambos hubo diferencias notables, mientras que Hendricks era zurdo, Gibson bateaba derecho; este último no pudo llegar a MLB por la segregación racial, mientras que el héroe tapatío fue parte de la época dorada de Orioles de Baltimore, con quienes ganó Serie Mundial de 70, pero tienen en común que los pitchers contrarios sentían más que “mariposillas en el estómago” cuando los veían en home.
Camino a la antesala. Gibson fue contratado por Jorge Pasquel en los 40s y, como otras estrellas, terminó en los capitalinos Azules de Veracruz, equipo del magnate. En 1940 conectó 11 HR y produjo 38 carreras en 22 juegos y luego en 41 fue parte de un equipo que compite por ser el mejor de todos los tiempos en LMB y el fue clave, cuando en 94 duelos se fue para la calle 33 ocasiones (record que duró hasta 1960) Los relatos de la época hablan de auténticos cañonazos, algunos a nivel epopeya por la supuesta distancia que alcanzaron (superior a los 600 pies) con todo ese poder era una opción para llegar a MLB, pero la edad y un carácter menos fuerte que el de Jackie Robinson (aspecto vital para romper barrera del color) le impidieron estar ahí; hubiera sido magnífico verlo contra peloteros como Babe Ruth, Cy Young, Ty Cobb, aunque eso benefició a la afición mexicana que disfrutó entonces de su poder en aquellos 2 calendarios.
Barridos en home. Elrod Hendricks fue bujía de Jalisco en 67 junto a Winston Llenas, un par que mataba tercia y Andrés Ayón en la lomita con 25 triunfos. Si bien destacó por ofensiva que lo puso a 5 HR del entonces récord de Héctor Espino (46 en 1964) defensivamente también era una garantía y ello le permitió mantenerse 12 años en Grandes Ligas, la mayoría con Baltimore, pero también formó parte de los Yankees (76 y 77, con Serie Mundial incluida) y Medias Blancas de Chicago (72) fue parte de esos Orioles tricampeones de Liga Americana del 69 al 71, con título ante Cincinnati en el 2º de esos clásicos. Un hombre que además siempre tenía sonrisa lista para todo aficionado, por lo que no sólo sus actuaciones en el diamante, sino fuera de él, lo mantuvieron en el recuerdo y muchos vieron con orgullo, casi propio, sus éxitos allá en el Norte.
Jugada en Revisión. Historias y recuerdos a pasto tiene el béisbol, tesoros inolvidables que nos traen sonrisas, como las que deseamos que usted y sus seres queridos tengan en esta Navidad, donde hay mucho por celebrar, iniciando con nuestra vida misma y también honrar el recuerdo de quienes este año no estarán físicamente, pero su esencia sin duda será parte de la Noche Buena. Felicidades.
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