El pasado 3 de mayo se conmemoró el primer aniversario de la tragedia ocurrida en la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo, Metro en el tramo Tezonco-Olivos, de la que resultaron 26 víctimas fatales y 103 heridos muchos de los cuales aún se encuentran en recuperación con una atención cada vez más limitada.
Durante la ceremonia que se llevó a cabo en la zona Cero, en Tláhuac, el común denominador fue que las autoridades capitalinas no han dado plena respuesta a la más importante de sus demandas: Justicia, porque definitivamente, ésta no se puede comprar con el dinero de un acuerdo reparatorio, por eso, varias de las familias de los fallecidos y afectados, a la fecha continúan librando una batalla legal frente a funcionarios que solo se han dedicado a repartirse culpas, sin llegar a un destino final, por eso a 365 días de distancia, no hay un solo culpable encarcelado y la audiencia en la que debían comparecer presuntos culpables como Enrique Horcasitas, encargado del proyecto de la Línea 12, se pospuso una cuarta vez.
Historias familiares quedaron truncas a partir de ese 3 de mayo del 2021, así como las obras de reparación de ese tramo de la tristemente famosa Línea 12 del Metro que se quedó varado pese a la promesa de que justo en un año, de nueva cuenta estaría operando.
La vida ya no es la misma para los familiares de los afectados de la tragedia, sin embargo, tienen que salir a trabajar y optan por utilizar el servicio RTP que implementó la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la CDMX, pero éste, desde su primer día de actividades, ha resultado ineficiente y no hay otra forma de transportar a miles y miles de personas que utilizaban la llamada “Línea Dorada” en el tramo Mixcoac-Tláhuac.
De toda la información que ha surgido tanto en México, como más allá de nuestras fronteras, llama la atención un reportaje publicado por el diario estadounidense The New York Times, que intitula: “¿Por qué colapsó la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México?”. El periódico norteamericano dio a conocer que tuvo acceso a miles de fotografías de la ‘zona cero’ así como a información de funcionarios cercanos a la investigación.
Entonces la jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, reaccionó y negó haber proporcionado información alguna a The New York Times. Descartó que se tratara de "fuego amigo" tanto en contra de ella como del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ya que ambos pertenecen al partido oficial Morena y los dos son presidenciales.
Al parecer se le olvida a la jefa de Gobierno de la CDMX que ella pertenece al ala dura del morenismo, mientras que Ebrard, surge de una corriente más mediadora. La carrera presidencial se ha metido en la tragedia de la Línea 12.
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